Mantener la vajilla impecable no es tarea fácil. Con el paso del tiempo y de los usos, los cubiertos van acumulando una capa (a veces imperceptible) de grasa.
A continuación te enseñaremos un método muy sencillo para que puedas limpiar tus cubiertos y quitarles la grasa pegada. El paso a paso a continuación.
¿Cómo quitar la grasa pegada de los cubiertos?
La mejor combinación para poder quitar la grasa pegada de los cubiertos es bicarbonato de sodio y vinagre blanco. Todo lo que tienes que hacer es llenar un recipiente grande con agua tibia, añade media taza de vinagre blanco y dos cucharadas soperas de bicarbonato de sodio. Introduce los cubiertos afectados y déjalos remojar durante unos 15 o 20 minutos.
La reacción efervescente de esta mezcla ablandará la grasa pegada en los cubiertos. Después, frota suavemente con una esponja no abrasiva y enjuaga con abundante agua. En caso de que la grasa o la suciedad no se haya eliminado por completo, te aconsejamos repetir los pasos una vez más.
Si la grasa lleva meses adherida en los cubiertos, el contraste de temperaturas es la mejor opción. Solo tienes que colocar los cubiertos en una olla con agua y un chorro generoso de jabón líquido para platos. Lleva el agua a ebullición y déjala hervir durante 5 minutos. El calor extremo derretirá los aceites y grasas pegados. Retira con cuidado, pasa la esponja y seca de inmediato con papel de cocina.
¿Cómo mantener los cubiertos limpios por más tiempo?
El peor enemigo de los cubiertos de acero inoxidable es la humedad. Para evitar que la grasa y la cal del agua se vuelvan a fijar, sécalos siempre con un paño de microfibra limpio inmediatamente después de lavarlos. También puedes usar papel de cocina para poder secar los cubiertos.






