Usamos los cubiertos todos los días, y si no los lavamos correctamente, es normal que comiencen a juntar grasa, suciedad, restos de comida, etc. Esto llevará a que los mismos tengan mal olor y que se llenen de bacterias.
A veces no basta solo con lavarlos usando únicamente detergente, sino que hay que realizar una limpieza más a fondo. Lo mejor de todo es que se emplean tres elementos clásicos que están presentes en todas las limpiezas caseras. El paso a paso, a continuación.
¿Cómo limpiar los cubiertos correctamente para que queden brillantes?
Ingredientes o materiales
- Agua caliente
- Bicarbonato de sodio
- Detergente multiuso (opcional)
- Trapos o repasadores (es importante que sean de los que no sueltan pelusa)
- Fuente profunda
El primer paso es colocar todos los cubiertos en una fuente profunda, ya que la idea es que dentro de ella ingresen todos los cubiertos. Luego deberás cubrirlos con agua caliente o hirviendo, y la misma comenzará a aflojar la grasa y la suciedad acumulada.
El próximo paso será colocar unas 2 o 3 cucharadas generosas de bicarbonato de sodio y un chorrito de detergente. Mezcla un poco para que ambos ingredientes puedan cubrir todos los cubiertos y dejar reposar por un par de minutos.
Luego deberás limpiar los cubiertos con agua caliente bajo la canilla, la idea es que retirar el detergente y el bicarbonato. A continuación, te aconsejamos secarlos (uno por uno) con un repasador o paño de microfibra. Cuando dejamos los cubiertos húmedos, los mismos comienzan a acumular humedad.
En caso de que los cubiertos tengan manchas que no se quitan, puedes probar con algún lustra metales, pero es muy importante que al finalizar los limpies correctamente para que no le sientas el sabor a este producto de limpieza.





