Este fenómeno no se debe a una falta de higiene, sino a la química: el té contiene taninos (polifenoles vegetales) y el café posee aceites naturales que, al entrar en contacto con la porosidad de la cerámica o la porcelana, se adhieren con fuerza, especialmente si la bebida se deja enfriar en el recipiente.
Por suerte existen diversos trucos de limpieza que pueden ayudarnos a retirar los restos de taninos y aceites, pero sin dañar el esmalte de la vajilla. A continuación los detalles.
¿Cómo limpiar las tazas manchadas de té o café?
Bicarbonato de Sodio
Para manchas ligeras o recientes, solo tienes que formar una pasta espesa mezclando una cucharada de bicarbonato con apenas unas gotas de agua. Luego, con una esponja suave (evita las de alambre para no rayar el esmalte), frota la pasta sobre las manchas en círculos. El bicarbonato actúa como un exfoliante suave que levanta los residuos sin esfuerzo. Para finalizar, enjuaga con agua tibia.
Sal y Limón
Si la mancha es antigua, el ácido cítrico del limón es la mejor opción. Corta un limón a la mitad, espolvorea sal gruesa sobre la pulpa y úsalo como si fuera una esponja directamente sobre la mancha. La sal aporta la tracción mecánica y el ácido del limón disuelve los depósitos minerales. Además, este método deja un aroma fresco y elimina cualquier rastro de olor a humedad.
Lavandina
Agrega unas gotitas de lavandina (o un chorrito en caso de que sea en gel) en el fondo de la taza manchada y rellena con agua. Deja reposar al menos unos 10 minutos, y luego podrás enjuagar con agua y detergente.
Vinagre blanco
En el caso de las tazas de porcelana fina o manchas muy extensas, el remojo es la clave. Llena la taza con una mezcla de partes iguales de agua caliente y vinagre blanco. Deja actuar durante al menos 30 minutos. El ácido acético del vinagre descompone las moléculas de los taninos, permitiendo que, tras el remojo, la mancha se retire simplemente pasando un paño de cocina.




