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Cómo preparar la taza de té perfecta, según el Museo Victoria & Albert de Londres y la realeza británica

Te enseñamos a preparar la taza de té perfecta, según las instrucciones del Museo Victoria & Albert de Londres

La familia real británica es conocida por muchos de sus personajes icónicos, pero también por imponer el como una de las bebidas insigna de su historia personal.

Siempre se han conocido fotos y videos de la difunta reina Isabel II y de muchos de sus familiares bebiendo una taza de . A continuación te explicaremos cómo preparar una taza de té perfecta, según el Museo Victoria & Albert de Londres

¿Cómo preparar un té perfecto, según el Museo Victoria & Albert de Londres?

El primer paso es colocar agua en una olla y ponerla a hervir. Una vez que hierve, debes escaldar la tetera durante unos 10 segundos. Una vez caliente, se echa una cucharada de té por persona, más una porción para la tetera.

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Taza de té. 

Taza de té.

A continuación se echa el agua, la cual debe estar unos 90º C, antes de que hierva. Posteriormente, el té y el agua deben reposar durante cuatro o cinco minutos.

Algunas personas le agregan leche al , pero esto es a gusto propio. Los victorianos de clase alta echaban la leche al té antes por la delicadeza de su porcelana china: podía romperse por el contraste de temperaturas. El azúcar se colcoa en terrones, va después de agregar el té en la taza y es opcional.

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Taza de té

Taza de té

¿Por qué comenzó a tomarse té en el Reino Unido por la tarde?

Según el Museo Victoria & Albert de Londres, la duquesa de Bedford (1783-1857) sentía en su estómago un cosquilleo de hambre hacia las cuatro de la tarde, no podía esperar hasta las ocho, hora de la cena.

Es por ello que la duquesa le pidió a sus sirvientes que le subieran a sus aposentos una taza de té con unos pastelitos y/o pan y mantequilla en una bandeja.

A la duquesa le gustó tanto este apetitoso paréntesis, entre las cuatro y las cinco de la tarde, que empezó a invitar a amigos y conocidos para compartirlo.

Tiempo después, la Reina Victoria se enteró de las tertulias en torno al y a la comida (dulce y salada), y le encantó el convite. Esta comida se volvió una costumbre en el Palacio y pasó a llamarse afternoon tea (el té de la tarde).

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