El rosal trepador Banksiae, conocido popularmente como rosa banksia, es una de esas plantas que sí o sí tienes que cultivar en el jardín. Tiene ramas largas y flexibles, cubiertas de pequeñas flores delicadas que pueden transformar pérgolas y cercos en verdaderos paisajes soñados. En primavera regala una floración abundante y sutil, con tonos claros y un aire romántico difícil de igualar.
A diferencia de otros rosales, el Banksiae se destaca porque no tiene espinas y es de rápido crecimiento. Es una variedad muy apreciada para cultivar en jardines amplios, patios e incluso en la entrada de casa, ya que puede cubrir grandes superficies y no exige cuidados excesivos.
Sin embargo, cuando llega el verano y las temperaturas suben, esta planta necesita atención especial para conservar su belleza. El calor intenso, el sol directo y la falta de agua pueden afectar su follaje y debilitarla si no se toman algunos recaudos básicos.
Cuidados del rosal en verano
Durante la temporada de altas temperaturas, el riego regular es uno de los cuidados clave. Este rosal necesita riegos profundos y espaciados, evitando mojar las hojas en las horas de más sol. Lo ideal es regar temprano por la mañana o al atardecer, manteniendo el suelo ligeramente húmedo pero nunca encharcado.
La ubicación también cumple un rol importante. El Banksiae tolera muy bien el sol, pero en climas extremadamente calurosos conviene que reciba algo de sombra durante las horas centrales del día. Esto ayuda a prevenir el estrés térmico y que sus hojas se pongan amarillas y luzcan moribundas.
Es fundamental que esta planta se cultive en suelos con buen drenaje. Además, durante el verano, puedes reforzar la nutrición con un fertilizante suave, rico en materia orgánica, para fortalecer la planta sin estimular brotes débiles.
Por último, es importante revisar la presencia de plagas como pulgones o arañuelas, más frecuentes con el calor. Una planta bien hidratada y aireada será mucho más resistente y mantendrá intacto su encanto durante toda la temporada.






