Mantener la cocina impecable es uno de los mayores retos diarios, y el microondas suele ser el electrodoméstico que más sufre. Entre salpicaduras de grasa y olores persistentes, limpiarlo puede convertirse en una tarea tediosa. Sin embargo, un truco casero está ganando popularidad en redes sociales por su sencillez y eficacia.
Se trata de colocar un poco de sal en el interior del microondas. De esta manera sencilla, puedes optimizar el funcionamiento y la higiene de este aparato.
Por qué recomiendan colocar sal en el microondas
La razón principal por la que los expertos en limpieza recomiendan este método es la capacidad higroscópica de la sal. Este ingrediente, presente en todas las despensas, actúa como un potente deshumidificador natural.
Al colocar un pequeño recipiente con sal dentro del microondas, esta absorbe el exceso de vapor de agua que se genera al calentar los alimentos.
El uso de la sal no solo ayuda a mantener el ambiente seco, sino que ofrece ventajas directas para la vida útil de tu electrodoméstico:
- Adiós a los malos olores: la humedad atrapa partículas de comida que generan aromas desagradables. La sal ayuda a neutralizar estos olores de forma preventiva.
- Limpieza facilitada: al evitar que el vapor se condense y se mezcle con la grasa en las paredes, la suciedad no se "pega" con tanta fuerza, permitiendo que un paño húmedo sea suficiente para dejarlo impecable.
- Prevención de óxido: el exceso de humedad es el enemigo número uno de los componentes metálicos. Este truco casero ayuda a alargar la vida del aparato evitando la corrosión.
integrar la sal en tu rutina de cuidado del hogar es una alternativa ecológica, barata y extremadamente eficiente. Este pequeño cambio no solo te ahorrará tiempo en la limpieza, sino que garantizará que tu microondas funcione de manera más higiénica y duradera.
Paso a paso: cómo realizar este truco casero
Para aprovechar este consejo, basta con colocar un cuenco pequeño con un par de cucharadas de sal fina después de usar el microondas (con el aparato apagado) o incluso dejarlo durante la noche.
Si buscas una limpieza profunda, puedes mezclar sal con un poco de agua para crear una pasta abrasiva suave que elimine las manchas más difíciles sin dañar la superficie.






