Los riesgos del consumo

Cómo dejar la cocaína: adicción, dependencia, abstinencia y tratamientos

Cómo dejar la cocaína no es un tema simple. Tampoco es fácil, pero se puede dejarla con el abordaje adecuado, la aceptación de la adicción como una verdadera enfermedad y el apoyo de familiares y amigos.

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Para el médico psiquiatra Manuel Vilapriño, la cocaína "tiene el gran problema que entre el consumo episódico y la adicción no hay grandes distancias de tiempo. Quien empieza a consumir cocaína, tarde o temprano termina en la enfermedad adictiva. No pasa con otras drogas en sí, pero pasa con la cocaína y con algunas más. Cuando ya hablamos de abstinencia es porque ya estamos hablando de que hay dependencia y que ha habido enfermedad adictiva”.

El consumo episódico, la adicción y cómo dejar la cocaína

Vilapriño es médico psiquiatra con especialidad en Salud Mental. Además es especialista en enfermedades relacionadas a las adicciones. Es vicepresidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, y docente en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo. También ejerce en el Hospital Carlos Pereyra, de Ciudad, donde hasta 2015 fue Director Ejecutivo.

El profesional indicó que “hacemos hincapié en eso de la enfermedad porque cuando hay una adicción ya funciona como una enfermedad. Porque hay una alteración del metabolismo, hay causas claras que requieren un tratamiento adecuado. Pero no como enfermedad mental sino como desde el punto de vista médico y que requiere un tratamiento específico. Si no lo tiene las probabilidades de recuperación son menores, como cualquier enfermedad”.

Como abandonar la adicción a la cocaína

  • Reconocer abiertamente que tenés un problema de adicción.
  • Acudir a la familia o a los allegados más cercanos en busca de contención.
  • Estar preparado para recibir la ayuda de un profesional.
  • Comenzar un tratamiento de desintoxicación.
  • No intentar llevar toda esta carga uno mismo.
  • Comenzar un tratamiento médico farmacológico que permita alejar al paciente de la droga.
  • Cuando se deja de consumir, se necesitará alguien como apoyo, que dé consejos, te anime y te comprenda.
  • Adquirir nuevas costumbres para superar el pensamiento de consumir: pasear, leer un libro, juntarse con amigos, realizar actividad física.
  • Concienciarse de que no será un camino fácil, pero con la ayuda de profesionales, familia y amigos se puede superar.

Vilapriño agregó que “por eso es la diferencia en lo que es adicción y lo que no es adicción. Y de esa diferencia ya depende el consumo. Puede existir el consumo de cocaína en términos episódicos sin llegar a la dependencia. Puede existir, pero no es lo más frecuente. Ya no va más eso de drogas duras o blandas. La cocaína es una droga a la que se le tiene mucho temor, por lo tanto también eso la hace en algún aspecto menos peligrosa porque no cualquier consumidor de otra droga llega a la cocaína. Sin embargo, aquel que empieza el consumo lo hace con alcohol y marihuana, que termina siendo más peligroso”.

“Hay disminución de la consecuencia del riesgo para marihuana y para alcohol, pero no para cocaína. La gente de cierta edad, los adolescentes dicen 'la cocaína no es para mi', le tienen respeto; al alcohol y a la marihuana mucho menos. Entonces es verdad que el consumo de cocaína, en algún aspecto, desde lo físico es más impactante. Yo he visto pacientes con dependencia de marihuana que terminan siendo más graves que pacientes que han consumido cocaína un tiempo. Por eso depende de la persona, de las causas que lleven al consumo, de que hayan tenido tratamiento, o que se hayan podido adherir al tratamiento”, explicó Vilapriño.

“Una vez que empieza el consumo el rendimiento no es mejor sino que es peor, porque el impacto que provoca en el área cognitiva, es decir sobre el área prefrontal del cerebro, un área con toma de decisiones, con resolución de problemas, es absolultamente fatuo, en todas las drogas, la cocaína también. Es un tema de alto impacto social y sanitario; hasta que los gobiernos no se den cuenta la importancia de ese tipo de factores va a ser muy difícil frenar la entrada a las adicciones. Ahí la cocaína juega un rol importante porque cuando aparece el policonsumo, seguro que la cocaína también está” “Una vez que empieza el consumo el rendimiento no es mejor sino que es peor, porque el impacto que provoca en el área cognitiva, es decir sobre el área prefrontal del cerebro, un área con toma de decisiones, con resolución de problemas, es absolultamente fatuo, en todas las drogas, la cocaína también. Es un tema de alto impacto social y sanitario; hasta que los gobiernos no se den cuenta la importancia de ese tipo de factores va a ser muy difícil frenar la entrada a las adicciones. Ahí la cocaína juega un rol importante porque cuando aparece el policonsumo, seguro que la cocaína también está”

Manuel Vilapriño, médico psiquiatra.

Comentó que las causas que llevan al consumo de cocaína “son iguales que las de otras drogas. Hay factores genéticos biológicos, hasta factores familiares, sociales, culturales, socioeconómicos. Cada uno influye y a veces es una mezcla. Por eso una vez que entran en el camino del consumo o de la adicción el panorama es complicado porque el abordaje tiene que ser también multiesquema", subrayó.

Luego agregó: "Ocurre también que en determinado tipo de trabajo o actividad, eso influye y se consume para tener un mejor rendimiento. Lo que pasa es que ese puede ser el 'gancho de entrada' en algún caso”.

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Efectos secundarios de la cocaína a largo plazo

  • Mayor riesgo de apoplejía y convulsiones.
  • Inflamación de los músculos del corazón.
  • Reduce la habilidad de contracción en el corazón.
  • Rupturas aórticas.
  • Mayor riesgo de enfermedad de Parkinson.
  • Déficits en atención, inhibición, memoria, toma de decisiones y tareas motoras.
  • Desnutrición y pérdida de peso.
  • Pérdida del sentido del olfato.
  • Hemorragias nasales.
  • Dificultad al tragar.
  • Secreción nasal.
  • Empeoramiento del asma.
  • Riesgo de VIH y hepatitis C.

La cocaína es una droga extremadamente adictiva, es muy difícil que una persona que la pruebe o consuma sólo por curiosidad pueda predecir o controlar hasta dónde continuará deseándola o consumiéndola. Asimismo, si la persona se vuelve adicta, el riesgo de recaídas es alto aún después de periodos largos de abstinencia. Por eso el camino para alejarse de la cocaína debe alejarse lo antes posible.

De acuerdo con algunos estudios recientes, durante periodos de abstinencia del uso de cocaína, el recuerdo de la euforia asociado con su consumo, o solamente una referencia a la droga, puede disparar un deseo incontrolable de consumirla y terminar en una recaída.

La abstinencia de cocaína ocurre cuando alguien que ha consumido mucho tiempo esta sustancia reduce o abandona esta práctica. Los síntomas de abstinencia pueden suceder incluso si la persona no ha abandonado por completo la cocaína y aún tiene un poco de la droga en la sangre.

La cocaína produce una sensación de euforia al hacer que el cerebro libere cantidades mayores de las normales de algunos químicos. Sin embargo, los efectos de la cocaína en otras partes del cuerpo pueden ser muy graves e incluso mortales.

Cuando se suspende el consumo de la cocaína o cuando se termina su efecto, se presenta un derrumbamiento casi inmediatamente. Durante dicho derrumbamiento, el consumidor tiene un deseo vehemente de más cocaína. Otros síntomas incluyen fatiga, ausencia de placer, ansiedad, irritabilidad, somnolencia y en ocasiones agitación, o paranoia o sospecha extrema.

La abstinencia de la cocaína a menudo no tiene síntomas físicos visibles, como los vómitos y el temblor que suelen acompañar la abstinencia de la heroína o del alcohol.

Tratamientos eficaces

La cocaína representaba alrededor del 14% de todas las admisiones a los programas de tratamiento para el abuso de drogas, según registros de 2006. La mayoría de las personas (el 71%) que buscaban tratamiento por el abuso de cocaína fuman crack y lo más probable es que hayan sido politoxicómanos, es decir, que consumían más de una droga o sustancia. El abuso de la cocaína se ha expandido de tal manera que se exigen grandes esfuerzos para desarrollar programas de tratamiento para los cocainómanos.

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Como ocurre con cualquier problema de drogadicción, la adicción a la cocaína es compleja porque involucra cambios biológicos en el cerebro así como innumerables problemas sociales, familiares y del entorno del adicto. Por lo tanto, el tratamiento de la adicción debe ser integral y las estrategias deben evaluar los aspectos neurobiológicos, sociales y médicos del uso indebido de la droga por parte del paciente.

Además, los pacientes que tienen numerosas adicciones, a menudo tienen otros trastornos mentales concurrentes que requieren intervenciones conductuales o farmacológicas adicionales.

Sustancias psicoactivas y cocaína

Sergio Saracco, es Director Observatorio de Salud Pública y Problemáticas de consumo de la Facultad Ciencias Médicas de la UNCuyo, y además se desempeña en el Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud.

Saracco, especialista en esta problemática, analiza que “el hombre ha experimentado con sustancias psicoactivas obtenidas de plantas, y después de aquellas que han sido sintetizadas desde prácticamente el inicio de los tiempos. El hecho es que a lo largo de la historia esa relación se ha ido modificando llegando a convertirse hoy en un problema social y sanitario que alcanza a los jóvenes y tiene trascendencia al afectar a distintas áreas como la académica, la deportiva y la convivencia social”.

Asegura que “al hablar de droga nos referimos a aquella que sea de origen natural o sintética, es decir sintetizada por el hombre en un laboratorio, que al entrar en contacto con un organismo vivo produce cambios a través de acciones químicas que alteran los aspectos afectivos, cognitivos y conductuales”.

Síntomas comunes de la adicción

  • Necesidad de consumir cada vez más cocaína para sentirse bien y obtener los mismos efectos placenteros, ya que se produce un incremento de la tolerancia.
  • Aumento del tiempo que la persona dedica a buscar y consumir cocaína.
  • Pérdida del interés por actividades que antes resultaban gratificantes.
  • Daños en las relaciones interpersonales, problemas familiares y/o pérdida de amigos y de la pareja.
  • Problemas en el trabajo o en la escuela, como resultado de la adicción.

“Para definir bien este paquete de sustancias químicas, que son las drogas, nos referimos específicamente a sustancias psicoactivas, que son aquellas que al ingresar por cualquier vía por sus características de hidro y lipo solubilidad, que las habilita para ingresar al sistema nervioso central, ejercen un efecto directo sobre este ocasionando cambios específicos en su funciones con la capacidad algunas de ellas de cambiar la percepción, otras el estado anímico, el comportamiento”, destaca el especialista.

Consideró que “en el caso puntual de la cocaína, provoca una acción muy importante en el estado de ánimo, por un aumento significativo de la serotonina que le confiere efectos antidepresivos, y que por interacción de otros componentes afecta a distintas áreas del cuerpo produciendo un riesgo significativo en lo que hace a afectaciones a nivel cardíacas, del sistema nervioso central, porque libera una gran cantidad de catecolaminas. Esto aumenta el gasto cardíaco, produce vasoespasmos”.

Efectos de la cocaína

  • Sensación de euforia.
  • Labilidad emocional.
  • Grandiosidad.
  • Agitación psicomotriz.
  • Estado de hiperatención.
  • Insomnio.
  • Deterioro de la capacidad de juicio.
  • Tendencia a la violencia.
  • Hipersexualidad

Saracco explicó además que “también reconocemos de la cocaína que tiene una acción a nivel de los vasos sanguíneos que produce consecuencias severas como es un riesgo aumentado de infarto de miocardio, angina de pecho, muerte súbita, que son las complicaciones que vemos cada vez más frecuentemente y en personas jóvenes. Esto se debe a que produce alteraciones de la estructura vascular a nivel cardíaco, que ocasiona un daño a nivel den endotelio. Esto acelera los procesos arterioescleróticos y además aumenta la permeabilidad vascular a las lipoproteínas de baja densidad. Además promueve o estimula la agregabilidad de las plaquetas que genera fenómenos trombóticos que son los responsables de estos fenómenos de accidentes celebro vasculares e infartos”.

“Aseguró que "también la cocaína provoca efectos negativos como conducta impaciente, agresivas, competitivas, mayor de tolerancia a los riesgos, y esto hace que haya muchas más conductas peligrosas porque se subestiman los peligros, e impide la toma de decisiones correctas que lo vemos traducidos en actos de agresividad e imprudencia a la hora de actuar”, indicó el especialista.

Luego añadió: “Conforme van desapareciendo estos efectos estimulantes de la droga, se instala un estado de resaca o bajón, de inquietud, decaimiento, o malestar general"

Y alertó que "este consumo puede desencadenar actos de desinhibición eufórica, irresponsabilidad, cuadros de hipersexualidad, conductas que en una situación de robo o asalto terminan violando a una mujer añosa, o violando a pequeños, distintas situaciones de impulsos o violencia descontrolada, violencia de género, que se traduce en esto de trastorno de agitación psicomotriz extrema de acción paranoide que aumenta el tipo de disputa o discusiones a nivel del entorno familiar y vemos que está relacionado con el aumento de la violencia. Hay comportamientos que son muy agresivos, con trastornos depresivos muy graves que terminan con una ideación suicida”.

“El hecho es que la cocaína tiene una característica como droga psicoestimulante que rápidamente actúa como otras sustancias psicoestimulantes como la nicotina en áreas específicas del cerebro que es donde está el sistema de recopensa. Esto genera, ideado por otro neurotransmisor como es la dopamina, la necesidad imperiosa del consumo de la sustancia más allá de las complicaciones y consecuencias que tiene. Esto tiene que ver con el aspecto biológico” “El hecho es que la cocaína tiene una característica como droga psicoestimulante que rápidamente actúa como otras sustancias psicoestimulantes como la nicotina en áreas específicas del cerebro que es donde está el sistema de recopensa. Esto genera, ideado por otro neurotransmisor como es la dopamina, la necesidad imperiosa del consumo de la sustancia más allá de las complicaciones y consecuencias que tiene. Esto tiene que ver con el aspecto biológico”

Sergio Saracco, director del Observatorio de Salud Pública

“Al hablar de adicción debemos entender que es una situación distinta y compleja. Cuando hablamos de droga hablamos de uso, que es cuando existe una exposición en forma aislada de consumo esporádico o circunstancial de alguna droga. Por ejemplo, en un asado tomo una copa de vino, eso es un uso. Abuso se establece cuando el consumo se reitera para una misma droga en similares y diferentes situaciones, o cuando se recurre a distintas drogas. Vemos que no hay una relación directa y empieza a haber un consumo que es problemático. Tenemos que tener en cuenta que siempre se considera abuso ante cualquier dosis durante el embarazo, la lactancia, la niñez y adolescencia”, indicó Saracco.

Dependencia y adicción

El doctor Saracco analizó que “la dependencia se establece generalmente como consecuencia de estas exposiciones reiteradas y están caracterizadas por una adaptación fisiológica a nivel del área de sistema de recompensa, pero también hay una base de adaptación psicológica y bioquímica que llevan a la presencia. Cuando nos referimos a adicción, debemos tener en cuenta que no todo consumo ocasional de sustancias psicoativas, independientemente de la gravedad de la intoxicación aguda que puede ocasionar la muerte o lesiones severas, pueden constituir una dependencia o adicción a esa sustancia”.

Sostuvo que “no es adicto aquel que quiere sino el que puede, porque tiene que ver aquel componente biológico o donde haya una disposición genética y ciertas características particulares que es individual de cada persona, que tienen que existir aspectos conductuales y sociales que llevan al consumo de esta sustancia como una especie de automedicación donde la persona nota que tiene un beneficio porque mejora su estado anímico, mejora su rendimiento, le hace desaparecer situaciones de angustia y encuentra que con esa sustancia se siente mejor”.

“El problema de la dependencia a las adicciones no es la droga, si lo vemos así estamos equivocados. Claramente podemos decir que la adicción lamentablemente no es una enfermedad, si fuera una enfermedad podríamos curarla con una internación, con un tratamiento quirúrgico, con un tratamiento farmacológico, como sucede con otras patologías como una neumonía o un cáncer, en donde el paciente puede tratar esa enfermedad” “El problema de la dependencia a las adicciones no es la droga, si lo vemos así estamos equivocados. Claramente podemos decir que la adicción lamentablemente no es una enfermedad, si fuera una enfermedad podríamos curarla con una internación, con un tratamiento quirúrgico, con un tratamiento farmacológico, como sucede con otras patologías como una neumonía o un cáncer, en donde el paciente puede tratar esa enfermedad”

Sergio Saracco, director del Observatorio de Salud Pública

“En cambio, la adicción es una situación mucho más compleja porque hablamos de este componente biológico, conductual, que lleva a la necesidad de consumo de la sustancia para paliar el mal que está sufriendo desde el punto de vista psíquico o físico, que tiene que ver con un aspecto social en donde las presiones, el componente del entorno en donde se encuentra tiene una carga importante que genera a veces el disconformismo, la insatisfacción que automedicadas con esta sustancia, por un rato hacen sentir bien a la persona”, resaltó el profesional.

Destacó además que “hay aspectos culturales que hacen sentir que hay una muy baja percepción del riesgo en donde vemos que todas estas sustancias como prácticamente inocuas o distintos latiguillos que nos dicen 'yo se cuando parar', 'a mi no me hace nada', 'que hay drogas duras y blandas', o sobredosis que son todas falacias. No hay drogas duras y blandas, son distintas, unas estimulan, otras deprimen, unas tienen impacto a nivel cardíaco, otras a nivel hepático. No hay mejores y peores, tienen distintos efectos y tampoco hay una sobredosis porque no está claro cual es la dosis de cocaína, cual es la dosis de alcohol, de marihuana. También se va influyendo para decir 'aquel no sabe, yo sí', 'a mí no me va a pasar' a modo de defensa”.

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Y prosigue indicando que “el tema es que el término adecuado es intoxicación, que es cuando aparecen signos y síntomas, consecuencias o efectos tóxicos; esto no va depender solamente de la sustancia sino que va a depender de la característica de la persona, de la circunstancia en la que se ha consumido, si ha habido interacción con otros componentes en ese momento, puede ser que un día consuma una sustancia y no tenga mayores complicaciones y en otro momento, en otro estado, consume la misma cantidad de sustancia y termina en la muerte".

"Por eso jugar con estos términos es sumamente peligroso y que apuntan todos ellos a banalizar el uso de la sustancia y hacerla ver como menos peligroso pero trascienden estas complicaciones, en una de ellas neuroconductuales, que tiene que ver con una cuestión de dependencia y está relacionado con este componente biopsicosocial”, indicó Saracco.

La abstinencia

Para Saracco, “la abstinencia en sí es el síndrome característico para cada sustancia. Se toma la misma sustancia o similar para evitar que esto aparezca. En el caso de la cocaína, tiene la particularidad que es distinta al síndrome de abstinencia del alcohol, al de la marihuana, o de los opiáceos. Cuando abordamos esto debemos tener en cuenta algunos aspectos fundamentales que hacen a la sustancia. Hay una dependencia que se genera de tipo psíquica, que es la compulsión a tomar esa sustancia para obtener las vivencias, los efectos agradables, placenteros y evitar el malestar”.

Consecuencias de la abstinencia

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Falta de energía
  • Anhedonia
  • Aislamiento social
  • Disfunción sexual
  • Problemas de atención y de memoria
  • Ideas paranoides
  • Dolores gastrointestinales
  • Trastornos del sueño
  • Hiperalgesia

Por último indicó que “existe el acompañamiento farmacológico que se hace inicialmente y luego se va retirando a medida que se van afrontando los componentes psicológicos, sociales y ambientales. Por eso decimos que la adicción es un componente bio-psicosocial. Es decir que se aborda desde lo orgánico, desde lo psicológico y desde todo el aspecto social de integración, para que sea otra vez abrazado por la comunidad y acompañado generando espacios de protección”.

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