La acumulación de basura en las aguas marinas representa uno de los desafíos ambientales más conocidos a nivel global. Sin embargo, un grupo de científicos planteó recientemente una postura que generó asombro en diversos sectores especializados. Estos investigadores proponen realizar una pausa en las tareas de limpieza del plástico que flota en el océano, bajo la premisa de que estas islas de desechos albergan formas de vida que podrían resultar dañadas durante los procesos de extracción masiva.
Científicos sorprenden y piden que se deje de limpiar el plástico del océano
Varios científicos sugieren frenar la recolección de residuos en el mar para proteger ecosistemas desconocidos que habitan en los desechos
La bióloga marina Rebecca Helm, vinculada a la Universidad de Georgetown, lidera esta perspectiva que invita a la cautela. Según sus observaciones, diversas colonias de organismos encontraron en los restos sintéticos un nuevo hábitat donde desarrollarse. Esta visión, aunque todavía no cuenta con el respaldo de las grandes instituciones públicas, ganó terreno entre equipos de investigación de menor tamaño que analizan cómo la vida marina se integra a los materiales artificiales que derivan por las corrientes.
El papel de los científicos ante el ecosistema del neuston
La preocupación central de los expertos reside en el neuston. Este término agrupa a una serie de seres vivos que habitan estrictamente en la superficie del agua, tales como algas, bacterias y diminutos animales invertebrados. Estos organismos cumplen roles fundamentales en el mantenimiento de la red trófica y en el intercambio de gases entre el mar y la atmósfera. Al retirar el plástico de manera indiscriminada, existe el riesgo de eliminar también a estas especies que utilizan los escombros como soporte vital.
El fenómeno se observa con claridad en la denominada Gran Mancha de Basura del Pacífico. Si bien nadie niega que la contaminación en esa zona alcanza niveles críticos, los estudios de Helm indican que dentro de esa masa de desperdicios existen comunidades biológicas completas que el ser humano todavía no comprende totalmente. La remoción forzada de la basura podría destruir un ecosistema incipiente antes de que la ciencia logre documentar su funcionamiento o su importancia para el equilibrio del océano.
Un dilema sobre la contaminación
El debate actual no pretende minimizar los efectos nocivos de la contaminación química o física. Es sabido que las tortugas, las aves y diversos mamíferos sufren las consecuencias de ingerir residuos. No obstante, los científicos advierten que las operaciones de limpieza a gran escala actúan como aspiradoras que no distinguen entre el residuo inerte y el tejido vivo. La complejidad de los vínculos biológicos en estas zonas de alta concentración de plástico sugiere que una acción bienintencionada podría derivar en un daño ecológico imprevisto.
La investigación, que fue difundida originalmente por el portal Sciencepost y detallada en la revista Nature Ecology and Evolution, no busca fomentar el abandono de las políticas ambientales. Por el contrario, exige un análisis más profundo y reflexivo sobre las intervenciones humanas en el océano. Antes de proceder con la erradicación total de estas superficies artificiales, resulta necesario investigar qué especies dependen ahora de ellas para subsistir y evitar así la ruptura de eslabones clave en la cadena de la vida marina.






