Investigadores del Instituto de Ciencias Weizmann descubrieron un mecanismo de supervivencia biológica. Un grupo de científicos observó cómo determinadas células logran frenar su propia destrucción para regenerar tejidos severamente dañados.
Científicos descubren células que "engañan a la muerte"
Un grupo de científicos identificó cómo ciertas células evitan la muerte para reparar tejidos, un dato clave para el tratamiento del cáncer
El descubrimiento ayuda a comprender la regeneración tisular, aunque también advierte sobre los motivos que vuelven a los tumores más agresivos tras los tratamientos médicos.
El método de los científicos
El estudio, publicado en la revista Nature Communications, analizó un fenómeno biológico conocido como proliferación compensatoria. Los expertos expusieron larvas de mosca de la fruta a altas dosis de radiación para observar la respuesta regenerativa. El equipo de Tslil Braun, perteneciente al laboratorio de Eli Arama, identificó una población denominada DARE.
En dichas unidades, el proceso de muerte programada se inicia de forma normal mediante la activación de enzimas llamadas caspasas. Sin embargo, la destrucción se detiene antes de concretarse. "Nos propusimos identificar células que presionan el botón de autodestrucción pero sobreviven de todos modos", explica Braun. Las unidades DARE se multiplicaron tras la radiación, logrando reparar casi la mitad del tejido en apenas 48 horas.
Consecuencias del descubrimiento
La investigación señala que una proteína motora bloquea a las caspasas letales. "Observamos que, aunque la caspasa iniciadora se activa, el proceso de muerte se detiene allí", detalla Arama. Al silenciar dicha proteína, el tejido pierde su capacidad de regeneración.
El sistema requiere además la presencia de un segundo grupo poblacional denominado NARE. Ambas poblaciones se comunican mediante señales químicas para mantener el crecimiento bajo control. Así evitan una multiplicación desmedida que podría resultar fatal para el organismo.
La resistencia adquirida se hereda a las siguientes generaciones. "Descubrimos que cuando el mismo tejido se irradia por segunda vez, el número de células que mueren durante las primeras horas es la mitad", afirma Arama. La descendencia DARE resulta siete veces más resistente a la aniquilación respecto al tejido original.
Dicha cualidad biológica explica por qué los tumores recurrentes se vuelven tan difíciles de eliminar tras la radioterapia. Los especialistas confían en que la información de su estudio permita desarrollar enfoques médicos innovadores para mejorar la cicatrización sin fomentar el regreso de la enfermedad oncológica.
En pocas palabras
- Científicos descubren: Células que evitan la muerte para reparar tejidos.
- Mecanismo de supervivencia: Inhibición de caspasas para regeneración tisular.
- Implicancias: Clave para entender tumores agresivos y mejorar tratamientos.


