El país está avanzando rápidamente para convertirse en una “superpotencia verde”, incluso mientras otras economías retroceden o desaceleran sus compromisos climáticos. Te contamos sobre esta transformación de China.
China rompe récord en capacidad de energía y se encamina a ser una "superpotencia verde"
China sigue siendo el mayor emisor de dióxido de carbono del mundo, en gran parte por su dependencia histórica del carbón. Sin embargo, al mismo tiempo, lidera el desarrollo global de energías renovables, construyendo enormes parques solares y eólicos a una velocidad sin precedentes. Solo en 2024, instaló más capacidad solar y eólica que cualquier otro país, alcanzando metas que originalmente había fijado para 2030 seis años antes de lo previsto.
En cifras:
- En China 2024 instaló más paneles que el resto del mundo junto. Con una capacidad de 888 GW
- En cuanto a la energía eólica. En 2024 instaló casi 80 GW adicionales, capturando el 70% del nuevo mercado mundial. Con una capacidad total de 561 GW
- Al igual que en la energía solar y eólica, China es el líder indiscutible en energía hidroeléctrica, concentrando aproximadamente el 30% de la capacidad mundial.
Este crecimiento no es casual. Forma parte de una estrategia nacional de largo plazo que combina innovación tecnológica, inversión estatal y desarrollo industrial. China produce actualmente más paneles solares que el resto del mundo combinado y domina gran parte de la cadena de suministro global de tecnologías limpias, incluyendo baterías y turbinas eólicas. Esta capacidad industrial no solo fortalece su propia transición energética, sino que también influye en el costo y la disponibilidad de energía limpia en todo el planeta.
El camino de China hacia las energías limpias
Hace años que China comenzó con esta transición. El Fondo Monetario Internacional desde el 2016 la catálogo como una superpotencia de energía verde. El país se propuso alcanzar el pico de emisiones antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2060, un objetivo que refleja la magnitud de su transformación energética. Para lograrlo, está invirtiendo masivamente en redes eléctricas, almacenamiento energético y electrificación industrial, creando un sistema energético que depende cada vez más de fuentes renovables.
Este cambio ocurre en un contexto global complejo. Mientras China acelera su transición hacia energías limpias, otros países han enfrentado debates políticos y desaceleraciones en sus políticas climáticas, lo que amplía la diferencia en el liderazgo energético global.
Sin embargo, la transición china no está exenta de contradicciones. El país continúa utilizando grandes cantidades de carbón para sostener su crecimiento económico, lo que demuestra que el cambio no es inmediato, sino gradual. La coexistencia entre energías limpias y combustibles fósiles refleja una etapa intermedia en una transformación que aún está en marcha.






