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China desafía a Estados Unidos con una compra de soja sin precedentes a este país de América Latina

La soja de este país de América Latina no solo alimenta a China, sino que dicta gran parte de la lógica actual del comercio global

En 2026, China, el mayor importador de soja del planeta, volvió a poner su atención en un país de América Latina como su principal proveedor, incluso cuando los envíos desde Estados Unidos comenzaron a reaparecer tras una tregua comercial.

Los procesadores de China han firmado contratos para recibir soja de este país de América Latina, aprovechando márgenes de molienda favorables y precios que prometen menor costo por tonelada.

Brasil militar (1)

China desafía a Estados Unidos con una compra de soja sin precedentes a este país de América Latina.

Tras una cosecha récord en Brasil, proyectada en 182,2 millones de toneladas para la temporada 2025/26, los precios de la soja sudamericana quedaron sensiblemente por debajo de los de Estados Unidos, una diferencia que los compradores chinos no tardaron en aprovechar. Mientras que la soja brasileña enfrenta aranceles de solo 3 %, la soja norteamericana tiene una tarifa de 13 %, lo que hace que la primera sea mucho más atractiva para los molinos privados chinos.

El resultado es que, aun con la reanudación de compras de Estados Unidos alrededor de 12 millones de toneladas adquiridas por empresas estatales como Sinograin y COFCO tras el acercamiento diplomático con Washington a fines de 2025, el grueso de las adquisiciones sigue inclinándose hacia Brasil.

Brasil militar

China fija la mirada en este país de América Latina

Analistas y operadores anticipan que las exportaciones de soja de Brasil a China podrían alcanzar unos 85 millones de toneladas en el período de septiembre 2025 a agosto 2026, lo que representa un aumento respecto al ciclo anterior. Además, China ya ha reservado entre 42 y 44 millones de toneladas de soja brasileña para ese mismo lapso, con una porción considerable planificada para el primer semestre del año.

La demanda interna china también impulsa esta dinámica. El tamaño de su rebaño porcino que se mantiene grande pese a los esfuerzos oficiales por reducir excedentessostiene una necesidad constante de harina de soja, un subproducto crucial del cultivo que alimenta al sector ganadero. Ese consumo estable refuerza la dependencia de suministros externos competitivos.

A nivel más amplio, este fenómeno es un recordatorio de cómo las relaciones comerciales no dependen solo de acuerdos políticos, sino también de economías de escala, competitividad de precios y condiciones de mercado. Aunque China acordó comprar al menos 25 millones de toneladas de soja estadounidense anualmente como parte de la tregua con Washington, los volúmenes privados siguen prefiriendo el suministro brasileño salvo que se ajusten precios o tarifas.