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China desafía a Estados Unidos con donaciones a este país de América Latina

La estrategia de China en este país de América Latina refleja un patrón más amplio, construir influencia a través de la cooperación económica y humanitaria

En los últimos años, China ha tenido una presencia estratégica en América Latina que va más allá del comercio. Se trata de una influencia económica y política cuidadosamente calculada, que busca posicionarse como alternativa a Estados Unidos en su “patio trasero”.

Desde financiamiento de infraestructura hasta donaciones y créditos blandos, China ha logrado insertar sus intereses en países que, históricamente, dependían del apoyo de Estados Unidos. Este acercamiento no solo se percibe en términos económicos, sino también como un gesto simbólico.

Cuba y China (1)

China desafía a Estados Unidos con donaciones a este país de América Latina

En este sentido, Cuba se convierte en un ejemplo claro de cómo China está redefiniendo las reglas de la relación con América Latina. A fines de enero de 2026, el gobierno chino aprobó un paquete de ayuda por 80 millones de dólares, destinado principalmente a fortalecer el sistema eléctrico del país, que atraviesa crisis prolongadas y apagones frecuentes. Además, se enviaron 60000 toneladas de arroz, de las cuales la mitad ya comenzaron a llegar a los puertos cubanos, como respuesta a la creciente inseguridad alimentaria en la isla.

Más allá del impacto inmediato en infraestructura y alimentación, esta ayuda tiene un trasfondo estratégico. China ha enfatizado que la cooperación responde también “a las emergencias surgidas del bloqueo impuesto por Estados Unidos”, un mensaje que subraya la dimensión geopolítica de la operación.

Cuba y China

Cuba, el escenario de disputa entre China y Estados Unidos

No se trata solo de aliviar necesidades, sino de consolidar un vínculo diplomático y económico que refuerza la posición de China como socio confiable frente a la tradicional influencia estadounidense. Cuba, por su proximidad geográfica a Estados Unidos y su histórica dependencia de importaciones, se convierte en un tablero clave donde los movimientos financieros y humanitarios de China tienen un valor simbólico y práctico.

La asistencia millonaria en efectivo y los envíos de alimentos son un recordatorio de que la influencia global hoy se mide tanto en dólares y toneladas de arroz como en discursos diplomáticos. Para Estados Unidos, este acercamiento es un desafío directo. La isla demuestra que puede diversificar socios estratégicos y que Pekín ya no es solo un actor lejano, sino un participante activo en la región.

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