Las niñas y niños más pequeños están sufriendo el aislamiento de un modo muy particular, diferente al de los adolescentes y adultos.
Lo que sucede es que en los primeros grados del sistema educativo, es cuando comienzan a generarse los vínculos entre pares y la afectividad es una de las herramientas más importantes, sino la principal, del aprendizaje.
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Además, en el comienzo de la escolarización, el pensamiento es muy concreto: los chicos necesitan ver, abrazar y ser abrazados. en un ambiente donde el afecto es moneda corriente, aprenden y se desarrollan mejor.
Por el contrario, la virtualidad nos deja afuera de esas expresiones. Podemos vernos, sonreír, contarnos cómo nos ha ido en los meses de cuarentena. Pero de ninguna manera será igual que la presencia, el juego, la amistad. Los contenidos podrán reemplazarse, pero los vínculos no.
La psicopedagoga Mónica Coronado estudia atentamente este fenómeno y advierte los aspectos a los que más hay que prestarles atención en esta nueva normalidad educativa.
La escuela, el lugar de encuentro
Coronado manifestó que, entre las principales funciones de la escuela, se debe considerar su doble efecto socializador: uno tiene que ver con los vínculos entre alumnos y docentes, el principal canal por el que transitan los contenidos y el aprendizaje.
El otro es el que generan los niños y niñas interactuando entre si. En este sentido, se estimulan las habilidades sociales, el lenguaje, los gestos, el conocimiento del propio cuerpo y el reconocimiento del cuerpo del otro, que se da a través del juego.
Según manifestó la especialista, el que más se pone el peligro en el aislamiento, es el de los vínculos entre pares.

