Un lugar emblemático

Cerró el tradicional bar rosarino "El Ancla", que cumplía cien años

El histórico bar rosarino que funcionaba desde 1924 cerró sus puertas y con el tiempo se convirtió en un bodegón que ofrecía a sus clientes platos tradicionales españoles

Por UNO

El emblemático bar rosarino El Ancla, que funcionaba desde 1924, cerró sus puertas y su fondo de comercio fue puesto en venta.

Los dueños del local situado en Maipú y San Juan, Graciela y Roberto Marín, anunciaron que no seguirán con el negocio y pusieron en venta su operación.

El local había abierto sus puertas en 1924 y en sus instalaciones ofrecía una fotografía de Carlos Gardel, almorzando en el lugar junto a otros artistas a media cuadra del majestuoso hotel Italia, hoy sede de la Universidad Nacional de Rosario, donde el Zorzal Criollo paraba cuando ya era una figura consagrada.

El Ancla tuvo su esplendor en la década de los '70, con cocina fundamentalmente española, destacándose el puchero, los guisos de lentejas y el mondongo a la española.

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No obstante, en los últimos tiempos se habían agregado platos principales, como ser carne, pastas y minutas. El bar sirvió por última vez sus platos el martes pasado.

Era el habitué de múltiples clientes de clase medio y media baja, fundamentalmente trabajadores. Quienes estuvieron a su cargo hasta la semana pasada, quisieron devolverle un poco de sus orígenes

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"El Ancla" se convirtió en un bodegón que ofrecía a sus clientes platos tradicionales españoles

"El Ancla" se convirtió en un bodegón que ofrecía a sus clientes platos tradicionales españoles

El sitio de La Capital recordó que El Ancla formaba parte del catálogo de bares y bodegones compuesto por 29 locales gastronómicos de la ciudad.

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Un cliente contó que la semana pasada había estado en el bar. "La moza me dijo entonces que era cuestión de días, y que el cierre era inminente. No había nadie en ese momento. Esa mañana la cocinera no fue y estaba cocinando el dueño. El propietario del inmueble tenía una reunión con el dueño del negocio, pero éste no se presentó. Me queda el recuerdo de unas enormes milanesas a caballo, el matambrito de cerdo, y los mozos y la moza, excelentes personas", completó el hombre.

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