Omar, un experimentado cazador de chanchos jabalíes en la provincia de Buenos Aires, dio detalles de cómo se atrapa a estos animales que pueden llegar a pesar hasta 200 kilos. En su caso, utiliza perros altamente entrenados y cuando está inmovilizado, el hombre da el último ataque con un cuchillo.
"No es un animal para subestimar y la cacería no es una actividad para cualquiera", aseguró en una entrevista al programa Primeras Voces, de Radio Nihuil.
El cazador explicó que la carne se usa para el consumo humano, luego de estudios de laboratorio que descarten enfermedades. Una vez que está certificado que es apta para la alimentación se pueden elaborar chacinados u otras preparaciones.
En su arte y expertise recalcó que no se usan perros de trabajo, sino que tienen un linaje que se transmite de generación en generación de canes para la caza. Hizo la diferencia al referirse al caso del puestero que murió esta semana por el ataque de un chancho jabalí, algo que no es usual.
"Esto que le pasó al puestero, al paisano es una fatalidad", aseguró.
Cómo cazar con perros
Omar hizo una tajante diferencia en emplear perros dogo o de raza para la caza y no "cuzcos" o mestizos que se usan para el trabajo y que son los que empleó la víctima del ataque del jabalí en El Carrizal.
"Los puesteros salen a hacer las tareas cotidianas de recorrer la hacienda y salen con los perros de trabajo.No están especialmente adaptados para el chancho. Lo que muchas veces hace el paisano es bajarse del caballo para rematarlo y poder obtener carne y allí suceden estas fatalidades", observó el especialista.
De todas maneras, volvió a diferenciar que no es lo mismo hacerlo con perros entrenados.
"Muchas veces lo que hace el chancho es aguantar hasta que zafa de alguna de las partes en que lo están mordiendo los perros y lo primero que sale hacer es a atacar al ser humano. Se olvida por completo de los perros", aleccionó.
El avezado cazador puntualizó que una vez que perros con entrenamiento inmovilizan al chancho, el cazador debe ser muy preciso y darle una puñalada en el corazón para que el animal no sufra y muera a los pocos minutos.





