Niños

Caminar antes de tiempo: las consecuencias en el desarrollo que pocos padres consideran

Muchos padres cometen el error de apurar el hecho de que su hijo camine, sin saber que las consecuencias pueden ser realmente complejas

Por UNO

La imagen de un bebé dando sus primeros pasos suele ser motivo de fiesta y orgullo familiar. Sin embargo, tienes que saber que forzar el caminar antes de que el sistema psicomotor esté listo no es un avance, sino un riesgo.

Desde problemas de coordinación hasta debilidad en la musculatura de la espalda, las consecuencias de "apurar" el reloj biológico son más profundas de lo que parecen, y muchos son los padres que no lo saben.

niños, caminar
Los padres no deben apurar el caminar de sus hijos. 

Los padres no deben apurar el caminar de sus hijos.

La prisa de los padres por la caminata de los hijos

Muchos padres sienten ansiedad si ven que otros niños de la misma edad ya se desplazan erguidos mientras el suyo sigue pegado al suelo.

Sin embargo, los expertos en neurodesarrollo coinciden: caminar no es el objetivo final, sino la consecuencia de un proceso de maduración. Cuando los adultos "ayudan" al bebé sosteniéndolo de las axilas o usando andadores, obligan a que el cuerpo de su hijo cumpla una función para la cual puede no estar preparado.

La principal consecuencia de que los niños comiencen a caminar antes de tiempo es la pérdida de la etapa del gateo, que no debe ser salteada por sus grandes beneficios.

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Los niños que tienden a caminar antes puede tener consecuencias físicas. 

Los niños que tienden a caminar antes puede tener consecuencias físicas.

La recomendación para los padres es simple: suelo, suelo y más suelo. Permitir que el bebé experimente sus propios límites en un entorno seguro es la mejor manera de garantizar que, cuando decida caminar, lo haga sin problemas y sólidamente.

Los riesgos de una marcha prematura

Cuando los niños son forzados a estar de pie, el peso de su cuerpo recae sobre articulaciones y huesos que aún son maleables. Esto puede derivar en:

  • Piernas arqueadas: la estructura ósea se curva bajo una presión que no le corresponde.
  • Falta de reflejos de defensa: el niño que gatea aprende a caer y a poner las manos. Quien empieza a caminar prematuramente suele ser más propenso a golpes directos en la cara al no haber desarrollado el instinto de protección.
  • Vicios posturales: es común observar que los niños que usaron andadores caminan "de puntitas", un hábito que puede requerir terapia posterior para corregirse.

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