Dos licenciadas en obstetricia mendocinas que trabajan en San Juan se encuentran acorraladas dentro de un complejo entramado que se ha conformado como consecuencia de la cuarentena y las medidas de aislamiento que cada provincia ha establecido para su territorio.
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Las primeras complicaciones iniciaron el 20 de marzo, cuando el Ejecutivo Nacional decretó el aislamiento social obligatorio. A partir de allí, cada provincia fue estableciendo diferentes protocolos y, aquellas que aún no registraban casos positivo de coronavirus, fueron las más estrictas.
Pero fue desde las redes sociales desde donde se comenzó a gestar una especie de bloqueo hacia estas trabajadoras.
"Comenzó a circular un audio entre los colegas que supuestamente era de una médica, en donde decía que las obstétricas mendocinas tenía prohibido el ingreso a San Juan porque veníamos de área de circulación del virus", comenta Noelia que debía reincorporarse a su trabajo el 25 de ese mes pero el día anterior su jefa le pidió que no lo hiciera. "Le pregunté si era por ese audio y me dijo que sí", asegura.
Es que, cuando la vecina provincia detectó su primer caso de coronavirus el 29 de marzo, Mendoza ya contaba con siete infectados y un muerto en ese momento. El pánico inicial que causó la pandemia tuvo, y sigue teniendo, actitudes repudiables desde varios sectores y uno de los más afectados son los profesionales de la salud.
Noelia lleva cinco años dividiendo su vida entre ambas provincias, la decisión de llevar esta rutina llegó luego de buscar hasta el cansancio un trabajo en su ciudad. Si bien, todo comenzó en el sector privado, luego logró obtener un cargo dentro de un centro de salud en el departamento de Chimbas.
Hoy, el mayor temor, es perder este cargo debido a no poder presentarse en su puesto ya que, según le advirtieron, deberá realizar una cuarentena de 14 días en un hotel dispuesto por el gobierno de Uñac y hacerse cargo de los costos si llega a ingresar a esa provincia.
Marcela cuenta una historia similar, aunque ella sólo se encuentre en el sector de la salud privada, al cual tampoco ha prestado sus servicios desde hace varias semanas y, por lo tanto, no ha cobrado.
"La situación se inició en el sector público, con muchos comentarios y posteos en las redes sociales en los que se nos señalaba como posibles portadoras del virus", agrega.
Sin embargo, la demanda de estas profesionales no disminuyó durante la pandemia y, según agrega Noelia, le pidieron que se reincorporara de inmediato a su trabajo. "El 26 de marzo que me pidan que me presente, en ese momento, ya no había trasporte. Conseguí que unas colegas, que también hacen guardia allá, me llevaran. Cuando estaba por ingresar a mi lugar de trabajo, me llama la jefa de personal y me dice que no me puede dejar ingresar porque tengo que hacer antes la cuarentena", detalló la mujer.
Los requerimientos no se detenían allí sino que también se le pidió que, luego de finalizar este periodo, se instalara en San Juan hasta que culmine la emergencia sanitaria. Lo más extraño es que las peticiones fueron realizadas por parte del personal del centro de salud, mientras que en la ruta no tuvieron inconveniente para transitar, debido a que se considera una actividad exceptuada desde el inicio de la cuarentena.
"No tengo domicilio allá, ni dónde quedarme. Por lo general, hago las guardias y me vuelvo", señala Noelia quien decidió en ese momento volver a Mendoza. Fue allí cuando llegaron las intimidaciones que amenazaban con perder su cargo en el Estado.
"Solamente estamos pidiendo poder trabajar sin la obligación de hacer la cuarentena ya que somos trabajadores de la salud", señaló.
A Marcela, en tanto, las medidas por la pandemia la encontró en medio de una guardia que debió continuar durante cuatro días ya que, quienes debían reemplazarlas también eran mendocinas y no podían llegar hasta San Juan.
Es que, mientras que el aislamiento obligatorio fue establecido el 20 de marzo a nivel nacional, el 17 Rodolfo Suarez anunciaba la obligatoriedad de la cuarentena para quienes ingresaran a la provincia.
"Cuando se decretó el cierre de Mendoza, desde San Juan se pidió que a nosotras se nos permitiera la libre circulación", asegura la profesional, pero fue en los hospitales donde los rumores no paraban de crecer.
"El 2 de abril, unas compañeras que estaban en medio de una guardia me comentan que les pidieron que se retiraran porque las van a someter a un hisopado e iban a tener que esperar el resultado en aislamiento", detalla.
Fue Marcela quien debió reemplazar a varias de sus compañeras y, por este motivo, llegó a realizar 20 días de guardia seguidos. "No tengo domicilio en San Juan, después de tantos días de trabajo, uno necesita volver a su casa. Ahora estamos con esta situación de que si volvemos se nos exige una cuarentena paga", añadió.
Ante la imposibilidad de realizar gestiones que puedan solucionar esta situación, las profesionales piden que sea el Estado provincial quien interceda para que se les permita volver a sus trabajos.
