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Café histórico de Godoy Cruz: el Sportman de Villa Hipódromo

El café-bar Sportman, recordado por la gente vieja de Villa Hipódromo tiene una larga trayectoria en el seno de la familia Zamora, cuyo abuelo lo fundó en 1938

Hay un rincón especial de Godoy Cruz, cuyo nombre de pila le cayó en el bautismo con una toponimia burrera: Villa Hipódromo, por tener de vecina a la "Catedral" de calle Montes de Oca y Juncal, la máxima arena hípica de Mendoza. En esa barriada noble, de gente familiera y de trabajo, surgió otro lugar inolvidable, el Cine Sportman. Y como de vecindades y homenajes hablamos, frente a la cine-bar inaugurado en la década del '20, don Alberto Zamora fundó en 1938 en la esquina de Paso de los Andes y Pellegrini el café Sportman, que aún sobrevive a pesar de pandemias y crisis, a la vueltita, sobre Pellegrini, dirigido a puro amor por la nieta del fundador: Jorgelina.

En este punto neurálgico del entretenimiento de Villa Hipódromo surgió un negocio familiar que ya cumplió 82 años de vida. En apenas dos cuadras, y con la calle Paso de los Andes como columna vertebral se reunía el "viejo" cine Sportman -al aire libre-; desde el 16 de marzo de 1950 el "nuevo" Cine Sportman, en frente; el bar Cabezas, el Club Villa Hipódromo, y el mencionado cafe de Zamora, como le decían algunos, también llamado Sportman. Hoy la sala cinematográfica y el terreno antiguo del bar forman parte de un supermercado y su playa de estacionamiento, en un extraño destino conjunto.

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Primer plano para la vieja cafetera que trajo don Alberto para su flamante café y que ahora le da un toque de nostalgia al tradicional bar mendocino.

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La tradición en la sangre. Jorgelina Zamora, tercera generación que dirige este café tan entrañable para los vecinos de Villa Hipódromo.

La tradición en la sangre. Jorgelina Zamora, tercera generación que dirige este café tan entrañable para los vecinos de Villa Hipódromo.

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Políticos cabuleros. Rodolfo Suarez, actual gobernador; Alfredo Cornejo, ex gobernador y actual diputado nacional; y Tadeo García Zalazar, actual intendente de Godoy Cruz. La cábala: tomar un café en el Sportman en la mañana de las elecciones.

Políticos cabuleros. Rodolfo Suarez, actual gobernador; Alfredo Cornejo, ex gobernador y actual diputado nacional; y Tadeo García Zalazar, actual intendente de Godoy Cruz. La cábala: tomar un café en el Sportman en la mañana de las elecciones.

Una historia de cariño y lucha familiar

Hoy el café Sportman es dirigido por Jorgelina Zamora, quien es la tercera generación del negocio de familia. Soportando todos los avatares imaginados: crísis económicas, terremoto (1985) y ahora una pandemia mundial, Jorgelina está lejos de rendirse, y a puro amor sistiene el legado. "Hay veces que está flojito, otras veces que está mejor… Obviamente que no se trabaja como se trabajaba antes, pero dentro de todo la vamos llevando", responde al ser consultada sobre la pregunta trivial. Luego agregó: "Fue algo más de dos meses que estuvimos sin trabajar. Lamentablemente otros no se recuperaron y tuvieron que cerrar", comentó Zamora.

"Este café nació en el año 1938, lo trajo mi abuelo, Alberto Zamora según creo ya estaba el cine Sportman, y por eso le puso ese nombre, no la pensó mucho", comentó risueña la nieta de Alberto, que continuó: "Siempre fue de la familia, de generación en generación", destacó la actual dueña del establecimiento.

"El café tenía dos salones, de baldosas ajedrezadas, y en uno estaban las mesas y la barra, y en el otro había dos mesas de billar y un juego del Sapo y una rocola. Mi papá guardaba también una victrola, que no funciona bien ya, y que en el terremoto del '85 se le dañó el cono de la bocina al caerle material encima por los derrumbes", describió con nostalgia Jorgelina, heredera también de una profunda pasíon por el tango.

Luego de muchos años de crecer bajo la conducción de don Alberto, éste enfermó, y necesitó el respaldo de sus hijos. El legado cayó sobre Jorge, el papá de Jorgelina. "Mi papa era el hijo del medio y estudiaba en Córdoba. Eran tres hermanos: Cholo, el mayor, tenía una agencia quiniela y trabajaba con las máquinas Olivetti. Mi papá Jorge, y Coco el único vivo actualmente", detalló la godoycruceña.

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La imagen del pasado. Alberto Zamora detrás de la barra del Sportman, su vieja cafetera, el piso ajedrezado, y a la derecha se entrevé el otro salón, con los billares y el sapo.

La imagen del pasado. Alberto Zamora detrás de la barra del Sportman, su vieja cafetera, el piso ajedrezado, y a la derecha se entrevé el otro salón, con los billares y el sapo.

"A ninguno les llamaba la atención el negocio, y mi abuelo se enfermó y lo mandó a llamar a mi papá cuando estudiaba odontología. “Te vas a tener que venir porque yo le tengo que dejar el café a alguien de la familia, y tienen que seguir con el legado", le dijo mi abuelo a mi papá", y así quedó en las manos de Jorge su herencia.

"Papá dejó todos los estudios y tomó las riendas del café a partir del 1974. Falleció en 2013, y enfermo y todo el siguió viniendo incluso cuando yo lo agarré –hace 10 años-. Le he metido la vida aquí. Acompañaba a mi papá de chica, y recuerdo que era un café donde venían muchos hombres, muchos mecánicos, chapistas, gente de trabajo.

"De sus inicios en el bar, Zamora rememoró: "Durante los mundiales, mi papá ponía un televisor para ver los partidos y yo era la única mujer entre tantos hombres, pero todos eran respetuosos. Me quedaba para ayudar al papí. Hice cursos de peluquería y de cafetería, pero corto tiempo, siempre me tiró el café", dijo.

"Desde hace 6 años estoy sola al frente del negocio, antes tenía a mi papá como respaldo para preguntarle cosas. Ahora tengo desde hace un año a mi novio, y una chica que acompañana desde hace dos".

"El año pasado tuve la iniciativa muy linda para los viernes: el ciclo Tardes de Tango. Estuvieron figuras como, Raúl Berón, y gracias a él, la visita de María Garay y de Néstor Rolán. También había gente que se sumaba a cantar del rubro melódicos o boleros. A mi me gusta mucho cantar tango, así que me dí el gusto varias veces", contó la también hija de Carmen Alaniz, quien supo ser reina departamental de la Vendimia por Maipú. "Mi mamá y su hermana -mi tía- me estaban ayudando en el bar hasta que comenzó la pandemia, por lo que se quedaron en casa por precaución".

Actualidad e ilustres clientes

"Son los tiempos más difíciles que hemos pasado como empresa. En el gobierno de Cristina (Fernández), trabajaba bien, pero en la mitad del gobierno de Macri, cayó todo, bajó mucho la clientela", explicó sobre los avatares económicos del país, reflejados en su clientela..

"Entre los clientes más famosos, recuerdo siempre al Gato (Daniel) Oldrá, que venía bastante y se sentaba en la barra, tipo 9 de la mañana, se quedaba una media horita, se leía el diario, tomaba un cortadito mediano en vaso y se iba. Eso era cuando tenía los “pelitos largos”, años 90 y algo", dice sonriente Jorgelina, contrastando aquella imagen del crack tombino con la actual calvicie del Gato.

"También recuerdo una visita de Víctor Golondrina Ruiz y de Víctor Legrotaglie. Suele venir –hace un tiempo que no- con un perfil muy bajo, Felipe Staiti, el guitarrista de los Enanitos Verdes, y se sienta en la misma zona donde se sentaba Oldrá. Otro asiduo es Adrian Sorrentino, que vivía acá a la vuelta y hace stand up.

Pero hay un trío político que tiene una cábala, y es la de a tomarse un café la mañana de las elecciones en el establecimiento de los Zamora. "Siempre que hay elecciones vienen ese día a tomar un café Alfredo Cornejo, Rodolfo Suarez y Tadeo García Zalazar. Parece que el Sportman les trae suerte", confesó Jorgelina.

“Me gustaría tener un hijo, que siga con esto. No tengo ganas de venderlo. Acá está todo unido: mi casa, un pasillo, y el café… No se me ocurría, mi papá me dejó un amor inmenso por el café. Mi papá nos tuvo como familia, pero el amor de su vida fue este café. El ya estando muy enfermo, venía, prendía las luces y se quedaba acá, necesitaba estar, empaparse cada día de esto. Por eso yo no he tocado nada del local, lo he dejado tal como él lo tenía y espero que siga así por muchísimos años", concluyó Jorgelina Zamora.

Producción fotográfica: Martín Pravata/Diario UNO