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Australia arroja 150.000 conchas consideradas basura al océano y logra que peces únicos vuelvan a sus costas

En Australia se está llevando adelante una operación inédita que busca recuperar la flora y la fauna de las costas del país. Todos los detalles.

Con el cambio climático y el aumento de la contaminación en los mares, la biodiversidad se ha visto gravemente afectada. Es por eso que Australia ha recurrido a medidas extraordinarias para lograr que regresen especies de peces que antes habitaban sus costas.

Australia es un país reconocido por sus playas paradisíacas, pero más allá de su belleza natural, destaca por una biodiversidad única que resulta esencial proteger. Específicamente, las conchas de ostras son arrojadas en la bahía de Port Phillip, donde están ayudando a restaurar arrecifes marinos degradados.

Australia restaura sus costas con un plan poco convencional

¿Cómo funciona? los conservacionistas colocan rocas y conchas recicladas en el lecho marino para formar la base de nuevos arrecifes. Este material se asienta sobre los escombros y crea una superficie dura donde los moluscos jóvenes pueden adherirse y crecer. Con el tiempo, estos nuevos hábitats favorecen el regreso de los peces y otras especies marinas.

La explotación de los arrecifes en Australia comenzó con la llegada de los colonos europeos, quienes consumían ostras y mejillones sin control. Como consecuencia, gran parte de estos ecosistemas desapareció. Actualmente queda menos del 10% de los arrecifes originales, y los que sobreviven continúan sometidos a la presión de la contaminación, el desarrollo costero y el cambio climático.

Los resultados del plan de Australia

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) indicó que el plan tiene como objetivo abarcar 300 hectáreas en 60 ubicaciones para 2030. De alcanzar esa meta, Australia podría convertirse en el primer país del mundo en recuperar un ecosistema marino catalogado como en peligro crítico de extinción.

Según un comunicado de la ONU el lanzamiento de conchas forma parte del Programa de Reconstrucción de Arrecifes de Moluscos, que ya ha restaurado 62 hectáreas de arrecifes en 21 sitios diferentes.

Por otro lado, los arrecifes también están mejorando la calidad del agua del océano. El PNUMA señaló que estos ecosistemas filtran hasta 125.000 millones de litros de agua de mar al año y eliminan hasta 14 toneladas de contaminación por nutrientes, lo que ayuda a limitar la proliferación de algas nocivas.

Los investigadores afirman que el hábitat reconstruido ya está contribuyendo a la recuperación de la vida marina y generando beneficios para las comunidades cercanas, gracias al regreso de numerosas especies de peces y al fortalecimiento de los ecosistemas costeros.

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