¡No lo sabía!

"Atorrante": cómo surgió uno de los insultos argentinos más populares y qué significado tiene

Las palabrotas o insultos llevan siglos en la sociedad y están más que integradas. Sin embargo, pocos conocemos las curiosidades de su origen

Los insultos han sido parte del vocablo humano desde tiempos remotos. Aunque su aparición exacta es imposible de precisar, su uso está profundamente arraigado en la historia, la cultura y el lenguaje. En esta sección te contamos todos los detalles.

¿Se sabe realmente lo que se está llamando a alguien cuando es insultado? ¿Se han parado a pensar de dónde proceden las palabras despectivas? El insulto cumple una de las funciones principales y necesarias dentro de la comunicación.

El idioma argentino está lleno de expresiones particulares que forman parte de la identidad cultural del país y en este sentido, una de las más usadas, tanto en forma de insulto como de broma, es la palabra “atorrante”, un término que ha atravesado la historia y que todavía hoy se escucha en las calles, en las charlas cotidianas y hasta en los medios de comunicación.

¿Qué significa “atorrante”?

insultos
Si hablamos de insultos, Argentina tiene un catálogo de lo más variopinto. Muchas de esas palabras, hoy no se utilizan con su significado original, sino que fueron transformándose a lo largo de las décadas

Si hablamos de insultos, Argentina tiene un catálogo de lo más variopinto. Muchas de esas palabras, hoy no se utilizan con su significado original, sino que fueron transformándose a lo largo de las décadas

De acuerdo con el diccionario de la lengua española, el uso popular, “atorrante” se emplea para referirse a una persona vaga, perezosa o que vive sin esfuerzo, aprovechándose de los demás. También puede usarse de manera más ligera para señalar a alguien pícaro o descarado.

Aunque suele tener una connotación negativa, en ciertos contextos se utiliza en tono humorístico o afectuoso, dependiendo de la relación entre quienes conversan.

Cuál es el origen de este insulto

persona atorrante

"Atorrante" si bien se fue transformando es un claro ejemplo de como la época y el contexto le dio su nombre

La historia de la palabra “atorrante” se remonta a fines del siglo XIX en Buenos Aires. En aquel momento, la ciudad estaba en plena expansión y se instalaban grandes caños de hierro para la red de saneamiento urbano, fue una obra que se demoró más de lo pensado, dado que las enormes zanjas que los contendrían debían cavarse a pico y pala. Estos tubos provenían de la empresa francesa A. Torrent, cuyo nombre estaba grabado en cada una de las piezas.

Conforme pasaba el tiempo muchas personas en situación de calle comenzaron a utilizar esos caños como refugio para dormir. De allí, la sociedad empezó a llamarlos “los atorrantes”, el término a quienes no trabajaban y vivían en la calle que obviamente deriva del nombre de la empresa que proveía los caños.

Con el paso del tiempo, el término se popularizó y su significado se amplió, pasando a ser uno de los insultos más comunes en el habla argentina.

“Atorrante” se incorporó rápidamente al lunfardo, el argot rioplatense nacido entre inmigrantes, trabajadores y presos a finales del siglo XIX. Hoy, forma parte del repertorio lingüístico que le da color y carácter a la manera de hablar en Argentina.

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