Natalia Casadidio

Los ataques que sufrió una socióloga por no coincidir con la ideología "antiminera"

Por UNO

La socióloga Natalia Casadidio quien desde hace un tiempo viene escribiendo y analizando sobre “¿Qué nos pasa a los mendocinos con el cuidado del agua?” contó en radio Nihuil la violencia que recibe por no coincidir con "las opiniones hegemónicas".

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“Es lamentable que en patota tuvieron que salir a responderme doctores del Conicet, fue una vergüenza. Cuando no te adherís a esa ideología hegemónica te ningunean y te violentan. Pido que se cuide a la mujer minera y que se deje de estigmatizar a la mujer minera como está haciendo esta gente”.

Sobre el debate de la reforma de la ley 7722 Casadidio explicó que “me llamó mucho la atención que no se lograra un consenso con una reforma que incluía algunos espacios de participación, fortalecía el rol de los municipios y el control de los emprendimientos”.

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“Me di cuenta que la gente no tiene un buen conocimiento de lo que significaba la reforma, lo que significaba la ley, pero por otro lado tiene un fuerte sentimiento del cuidado del ambiente. Pero bueno, porque mirar una solo actividad, miremos todas las actividades”.

Casadidio reflexionó: “Por qué tener una mirada sectorial, cuál es el objetivo. Hace años que vengo viendo que hay una ideología, imperante, hegemónica que se está instalando contra las actividades extractivistas. Este tipo de ideologías hacen que no se puedan haber actividades productivas en la provincia, por su puesto en forma sustentable y responsable tanto con el medio ambiente como en lo social. Y lograron imponer su ideología”.

Al ser consultada porque grandes grupos de gente están dispuestos a creer en falsas noticias o desinformaciones o a aferrarse a prejuicios sin escuchar los distintos argumentos de la ciencia, la socióloga criticó el sistema educativo y se preguntó si estamos generando un pensamiento crítico, si estamos reflexionando sobre lo que nos dan como verdades dadas. “Yo creo que no, las redes están cumpliendo un rol que nosotros individualmente no somos capaces de tener, que es esa búsqueda de información y construir una verdad a partir de diferentes fuentes. Lo que pasó con esta ley fue un fenómeno que necesita un análisis sociológico”.

“La gente prefiere crear verdades a través de las redes sociales para poder decir que está pasando, sin priorizarse, la gente no ha leído la ley ni la reforma. Tenemos una ley (7722) que está vacía de contenido, que ni le importa lo glaciares, es una ley que es más prominera que la reforma”.

En Salta, donde vive la profesional recibida en la Universidad Nacional de Cuyo, “se ha logrado que las comunidades se hagan cargo a través del monitoreo participativo del control de sus recursos. Las comunidades originarias son partes de cualquier tipo de actividad y control de las actividades que se hagan en la provincia”.  

Sobre el desenlace que tuvo la derogación de la reforma tras las masivas movilizaciones explicó: “Nuestros gobernantes ningunean la participación ciudadana. Si la reforma hubiese sido fruto de participación ciudadana, en distintos ámbitos yo creo que hubiese salido. Ante la desinformación y el miedo que se metió la gente dijo que no. Los gobernantes tienen que ser más responsables y deben generar más espacios de participación. Esta es una ley que necesitó un trabajo previo que no lo tuvo y por eso imperaron este tipo de ideologías”.

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