Hoy se trata de un negocio delictivo internacional, bien organizado y con un interés muy concreto: secuestros de tripulantes y robos de cargamentos, en especial petróleo y combustibles.
Asaltos a barcos con petróleo: ¿Cómo funciona la piratería en la actualidad?
El Golfo de Guinea, frente a las costas de Nigeria, Benín y Togo, se ha convertido en el epicentro mundial de la piratería. Según datos del International Maritime Bureau, más del 90% de los secuestros de marinos en alta mar se producen en esta región. El motivo es claro: se trata de una zona rica en petróleo, con intenso tráfico de buques cisterna y, al mismo tiempo, con estados frágiles en seguridad marítima, lo que facilita la acción de los grupos criminales.
A diferencia de lo ocurrido en Somalia en la primera década de los 2000, donde los piratas solían secuestrar barcos enteros para pedir rescates millonarios, en el Golfo de Guinea la dinámica es distinta. Aquí lo habitual es que grupos armados aborden buques con lanchas rápidas, secuestren parte de la tripulación y los trasladen a tierra firme, donde permanecen ocultos en la selva mientras se negocia un rescate. Estas operaciones son más rápidas y difíciles de rastrear, lo que las convierte en un negocio atractivo para las bandas.
Robo de petróleo y piratas
Otro modus operandi frecuente es el robo de petróleo. Los piratas desvían buques cisterna, trasbordan la carga a embarcaciones más pequeñas y luego la introducen en el mercado negro regional, donde siempre hay compradores dispuestos. Esta práctica, conocida como “bunkering ilegal”, genera pérdidas millonarias y financia redes criminales que, en muchos casos, mantienen vínculos con milicias locales y sectores corruptos.
Frente a esta amenaza, las navieras han reforzado sus medidas de seguridad. Algunas contratan equipos privados armados, otras modifican sus rutas para alejarse de las zonas más peligrosas, e incluso se instalan barreras físicas como alambradas o cañones de agua para impedir los abordajes. Paralelamente, varias potencias han desplegado patrullas y programas de cooperación con los países de la región, aunque los resultados siguen siendo limitados.
Dos datos son claves:
- Nigeria, en África Occidental, es el centro del robo de petróleo en el mundo. Se calcula que cada día desaparecen entre 300.000 y 400.000 barriles, casi el 15 % de su producción total. En 2022, el hurto alcanzó los 108 000 barriles diarios, aunque, al cierre de ese año, bajó a apenas 5.000, gracias a la presión del gobierno.
- Las autoridades han intensificado los operativos: solo entre agosto y diciembre de 2024 recuperaron 1,3 millones de litros de crudo, destruyeron 215 refinerías ilegales y, en cuatro años, confiscaron más de 8 millones de barriles, junto a 86 500 toneladas de diésel refinado de forma clandestina






