Existen diversas señales que aparecen en el cuerpo por separado (como por ejemplo un dolor persistente en una rodilla, un dedo de la mano hinchado, molestias en el talón o un cansancio crónico) y que suelen atribuirse al estrés, al desgaste físico o a lesiones menores.
Sin embargo, en muchos casos integran un mismo cuadro, el de la artritis psoriásica, una enfermedad inflamatoria crónica que compromete articulaciones, columna y la inserción de tendones y ligamentos en los huesos.
En Argentina se calcula que cerca de 800.000 personas conviven con psoriasis, y entre un 10% y un 30% de ellas podría desarrollar compromiso articular a lo largo de su vida. Aunque las lesiones en la piel suelen anteceder al dolor en las articulaciones, este orden no es excluyente, ya que los síntomas pueden surgir a la vez o, en ciertas ocasiones, el compromiso articular puede adelantarse a las manchas cutáneas, complicando la sospecha clínica.
La importancia de la consulta médica a tiempo
La variabilidad de las manifestaciones fomenta un alto índice de subdiagnóstico. De acuerdo con el Dr. Gustavo Citera (MN 67607), especialista en Reumatología y exjefe de la Sección Reumatología del IREP, la demora promedio para identificar la enfermedad suele oscilar entre dos y tres años.
Este retraso no es inocuo. La inflamación sostenida genera daño estructural acumulativo e irreversible en las articulaciones. Por el contrario, un abordaje en etapas iniciales reduce notablemente el riesgo de discapacidad funcional y preserva la calidad de vida del paciente.
Principales señales de alerta de la artritis psoriásica
Especialistas recomiendan prestar atención y conectar síntomas como:
- Dolor, rigidez o inflamación articular.
- Dolor en los talones o en la planta de los pies.
- Dedos hinchados en manos o pies (dactilitis).
- Alteraciones en las uñas (fragilidad, hoyuelos o desprendimiento).
- Molestias en cuello, columna lumbar o caderas.
- Fatiga persistente y lesiones cutáneas compatibles con psoriasis.
En pocas palabras
- Artritis psoriásica: enfermedad inflamatoria crónica que afecta articulaciones, columna y tendones.
- Diagnóstico tardío: el retraso promedio para identificar la enfermedad es de dos a tres años.
- Síntomas de alerta: prestar atención a dolor articular, rigidez, inflamación, dolor de talones o dedos hinchados.


