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Argentina sella su relación comercial con Estados Unidos y desafía el peso de China

Argentina y Estados Unidos no solo están negociando un tratado, están reescribiendo un capítulo de su historia económica compartida

En Buenos Aires y en Washington, las cartas del tablero económico se barajan de nuevo, esta vez con un protagonismo inusual. Argentina y Estados Unidos, dos países con historias de vínculos complejos, avanzan hacia un acuerdo comercial bilateral de gran calado, que promete reacomodar relaciones, abrir mercados y desafiar certezas de décadas pasadas.

La escena comenzó a tomar forma en 2025, cuando las delegaciones de ambos gobiernos anunciaron haber alcanzado un marco de entendimiento para un “Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocas”.

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Argentina sella su relación comercial con Estados Unidos y desafía el peso de China

Este texto entre Estados Unidos y Argentina está diseñado para facilitar el intercambio de bienes y servicios, reducir aranceles y eliminar barreras no arancelarias, y crear un ambiente de comercio más fluido y predecible. La atención también se centra en productos concretos. La carne, el acero, los minerales críticos, la maquinaria y los servicios son algunos de los rubros que podrían transformarse radicalmente con la implementación del acuerdo.

Para Argentina, cuyo intercambio con Estados Unidos representa una parte significativa de sus exportaciones (incluyendo carnes, vinos, miel y minerales), la posibilidad de acceder a reducciones arancelarias y mejores condiciones de mercado es una ventana estratégica para dinamizar su economía.

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El acuerdo entre Estados Unidos y Argentina

Pero, como toda negociación de este tamaño, también hay tensiones y debates. Internamente, sectores industriales locales expresan inquietudes acerca de cómo la apertura preferencial puede afectar a la producción nacional, especialmente en industrias sensibles como manufacturas y tecnología.

Mientras tanto, desde la Casa Blanca han señalado que están dispuestos a eliminar parcialmente aranceles para productos argentinos, como parte de una estrategia más amplia de comercio con varios países latinoamericanos. Esto no solo crea oportunidades para Argentina, sino que también refuerza la idea de que Washington busca vincularse más estrechamente con economías de la región.

El impulso de este acuerdo llega en un momento en que ambos países buscan diversificar y fortalecer sus lazos más allá de los viejos esquemas comerciales. Argentina, por su parte, ha movido piezas diplomáticas y económicas para mostrar que su mercado puede ser competitivo y atractivo. Estados Unidos, por otro lado, ve en este pacto una manera de consolidar alianzas estratégicas en un continente donde la competencia económica global es cada vez más intensa.

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