No hay guerras justas. La guerra es el peor invento del hombre. Sin embargo, ante esta situación extrema, afloran lo mejor y lo peor del ser humano: la solidaridad y la traición; el valor y el miedo. Treinta y siete años después de un imborrable gesto de hermandad y solidaridad, nuestro país reconoció la actuación de los pilotos peruanos en el conflicto por las Islas Malvinas, donde Argentina combatió contra el Reino Unido, apoyados por sus socios de la OTAN en 1982.
Te puede interesar: ANSES. ANSES Bonificación Especial 2019: qué pasará con el bono de $5.000 para desocupados
En un acto realizado el pasado viernes en el Palacio Arequipa, sede de la embajada argentina en Perú, el senador nacional Alfredo Luenzo por Chubut, junto al Embajador argentino en Perú Jorge Yoma, del acto donde se realizó por primera vez un homenaje a los pilotos peruanos que intervinieron en la Guerra de Malvinas.
Estuvieron presentes también, el Ministro de Cultura del Perú Francesco Petrozzi, el Secretario de Coordinación y Planificación Estrategia de la Cancillería argentina, Embajador Ernesto Gaspari, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Tte. Gral. Bari del Valle Sosa (VGM) y Gral. FAP Ramiro Lanao Marques y otras autoridades.
Las autoridades argentinas entregaron 34 medallas de honor a los militares que en el mes de junio de 1982, participaron en una operación secreta, para auxiliar a la Fuerzas Armadas Argentinas que lucharon contra Gran Bretaña por la recuperación de las Islas Malvinas.
El discurso agradecido de Luenzo
Al dirigirse a los presentes, Luenzo declaró: “En mi carácter de integrante de un Poder del Estado Argentino y siendo representante de un Estado Provincial, ante el Senado de la Nación Argentina, concretamente la Provincia del Chubut, una Provincia Patagónica, me congratulo de poder dirigirme a ustedes para un evento tan sensible: como lo es hacer un reconocimiento al Perú y sus fuerzas aéreas por la participación que les correspondió en la guerra del Atlántico Sur en el año 1982”.
“Por orden del gobierno peruano en mayo de 1982 partieron del aeropuerto La Joya, Arequipa, diez cazabombarderos Mirage 5 a suelo argentino ya con insignias argentinas. Y los siguió un avión de transporte con repuestos y los equipos técnicos de mantenimiento. Como primera acotación se destaca que todos los integrantes eran voluntarios y que la reserva con que partieron implicaba que nadie sabía su destino, ni siquiera sus familiares más íntimos”, recordó el senador patagónico.
“Arribados a la base aérea de Tandil, Buenos Aires, argentinos y peruanos se abocaron al aprestamiento de aeronaves y personal con vistas a su empleo en el Atlántico Sur contra la flota británica agresora. Como segunda acotación se destaca que todo el personal de vuelo se ofreció expresamente para intervenir en las acciones en igualdad de condiciones y riesgos con los argentinos. La evolución desfavorable de la situación en las islas y la mediación que por entonces llevaba adelante el gobierno peruano en el plano diplomático, frustraron la iniciativa. Y la evolución de los hechos de armas impidió finalmente la concreción”.
