Todo transcurría con normalidad para la misión MAVEN de la NASA hasta finales del calendario pasado. El equipo terrestre perdió contacto con la nave tras un movimiento rutinario sobre el planeta rojo. La agencia estadounidense ratificó formalmente la finalización de sus históricas operaciones.
El incidente ocurrió en diciembre durante una maniobra habitual a 150 kilómetros de altitud. Los sistemas mecánicos funcionaban a la perfección justo antes del cruce por la cara oculta del globo. Media hora después, el aparato emergió sin signos vitales. Un suceso desconocido en el espacio exterior alteró drásticamente su trayectoria original.
Una evaluación técnica determinó que el explorador robótico comenzó a rotar a una velocidad sumamente inusual. El giro descontrolado agotó las baterías internas casi por completo en pocos minutos. El sistema activó un modo seguro para proteger los circuitos internos, pero la pérdida de señal resultó irreversible.
Misterio sin resolver para la NASA
Los expertos espaciales aún desconocen las causas del fallo fatal. Los investigadores preparan un documento definitivo para finales del año actual. Mientras tanto, los técnicos comenzaron los procedimientos oficiales para clausurar el proyecto. Las inmensas bases de datos recopiladas quedarán archivadas para futuros estudios astronómicos.
Durante sus once años de servicio, el satélite monitoreó cómo las ráfagas solares destruyen las capas superiores de Marte. Los sensores midieron la desaparición de gases protectores mediante el rastreo de argón.
El dispositivo observó una enorme tormenta de polvo global durante 2018. El instrumento funcionaba además como el principal puente de telecomunicaciones para vehículos exploradores de superficie.
La desaparición operativa de MAVEN cierra una gran etapa científica. La nave multiplicó con rotundo éxito su meta inicial de doce meses operativos. Varios robots rodantes mantienen sus actividades normales de análisis químico sobre el suelo marciano.






