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Agua: los vecinos de un pueblo que proveen a toda una región

Se organizaron, crecieron y proveen agua a los pueblos vecinos y a los pobladores rurales de una amplia región

Son uno de los 160 operadores comunitarios que el dan agua potable al 30% de la población de la provincia de Mendoza. Fueron de los primeros en colocar medidores y lograron que el consumo promedio de sus 2.300 usuarios sea 50% menor al que tiene Aguas Mendocinas. Le dan trabajo estable y en blanco a empleados y son tan efectivos que dos departamentos le van ampliando la zona de cobertura y además los contratan para hacer obras. Es la Unión Vecinal de Servicios Públicos de Medrano, creada y dirigida por vecinos del lugar y que se sostiene desde hace más de 40 años exclusivamente con recursos propios.

Además de darle agua a todo el pueblo de Medrano, hoy le proveen el servicio a El Martillo, Tres Esquinas (hasta llegar a Orfila), Árboles, Andrade y todo el perilago este de El Carrizal. Son unos 120 kilómetros de red, 2.350 usuarios, cada uno con servicio medido, y 8 pozos. “Los usuarios que AYSAM (Aguas y Saneamiento Mendoza) tiene en un edificio de la ciudad de Mendoza, nosotros los tenemos esparcidos en 20 kilómetros y jamás se quedan sin agua”, dice Carlos Ventura (55), quien ingresó en 1992 como jardinero y hoy es gerente de la Unión Vecinal, uno de las 10 personas asalariadas y en blanco que tiene la entidad.

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Los operadores comunitarios

Los operadores comunitarios nacieron de la necesidad de los vecinos de zonas alejadas (y no tanto) de contar con el recurso del agua potable. El Estado, puntualmente los municipios, hicieron las primeras perforaciones y se las entregaron a los vecinos, para que estos administren el servicio de ahí en adelante. Aún en la actualidad esta es la forma para obtener el servicio.

La mayoría formaron uniones vecinales o cooperativas. Los pobladores se reúnen, forman un consejo directivo, tramitan la personería jurídica y comienzan a administrar el recurso, incluido el mantenimiento. Los cargos de los consejos son ad honorem, pero el Entre Provincial del Agua y Saneamiento (EPAS) establece que haya un empelado contratado cada 1.000 usuarios en el sistema convencional, es decir que la facturación será de acuerdo a la cantidad de metros cuadrados cubiertos. En cambio, cuando hay servicio medido, el EPAS permite 4 empleados cada 1.000 vecinos adheridos. Este último es el caso de la Unión Vecinal de Medrano, que tiene a la totalidad de sus usuarios con medidores domiciliarios.

La historia

En Medrano el primer pozo lo hizo construir el intendente de Rivadavia Cayetano San Martino, en 1952, para proveer de agua potable a la escuela Isaac Melchor Chavarría. Tiempo después el doctor Bertarini, médico de la zona y que tenía algunos contactos políticos, logró que, aprovechando lo ya hecho, se construyera una pequeña red para el mínimo casco céntrico del pueblo.

La administración fue entregada al Club Tres Acequias, histórica institución de la región. Pero, solo dependiendo de la buena voluntad de su comisión y sin nadie que se dedicara exclusivamente al mantenimiento, el servicio fue decayendo y empezó a faltar agua en las casas.

En 1977, para tratar de resolver el problema, un grupo de vecinos encabezados por el doctor Ramón Aseef Mahuad, fundó la Unión Vecinal.

Ya en los años 50 en Medrano habían imaginado que podían medir la cantidad de agua que se consumía por casa y cobrar de acuerdo a eso pero, cuando recién cuando se creó la unión vecinal fue cuando esto se tomó como una necesidad y Medrano marcaría toda una estrategia de avanzada para aquella época, en donde todavía no se hablaba del cambio climático ni de la falta de nieve en las cumbres.

Las personas

Carlos Ventura es medranino por nacimiento y por gusto. Lleva 28 años trabajando en la Unión Vecinal. “Entré como jardinero y desde hace más de 20 años soy el gerente de la Unión Vecinal”, dice, y recuerda que “la chica que estaba en la oficina estaba estudiando para maestra. Yo hice un cursito de computación y, cuando ella se recibió y renunció, el que era presidente en ese momento, José Echegaray, me pidió que me quedara unos días para atendiera la gente hasta que consiguiera un reemplazo… y no lo consiguió nunca”, bromea.

Sostiene que el espíritu de la entidad siempre se ha sostenido en dos principios: prestar un buen servicio al vecino y dar fuentes de trabajo estables y en blanco, manteniendo en claro que la organización es sin fines de lucro. “El que trabajaba tenía que cobrar. Y esto también produjo que el que trabaja lo hace con compromiso, con seriedad”, explica Carlos, sosteniendo que la Unión Vecinal se sostiene solo con lo facturado a los usuarios, que no percibe otros aportes y que las columnas del Debe y el Haber siempre han estado equilibradas, teniendo en cuenta que los ingresos alcanzan para pagar sueldos y mantener el servicio al 100%.

Hoy perciben sueldos el gerente, dos chicas administrativas y 7 operarios, que atienden a 2.350 usuarios, unos 120 kilómetros de red.

Claves

  • -Los usuarios de la Unión Vecinal son 2.350. El 40% de ellos paga la tarifa básica, que es de $440 bimestrales, que incluye los gastos fijos y 20 metros cúbicos de agua potable (20.000 litros).
  • -El promedio de consumo es de unos 250 litros por persona, por día, la mitad de lo que consume un usuario que no tiene medidor.
  • -Del servicio de agua, cada usuario tiene el derecho al uso a tarifa reducida de un camping en El Carrizal que tiene la Unión Vecinal y que la entidad utiliza para mejorar sus ingresos mensuales.
  • -La Unión Vecinal extrae el agua de 8 pozos que suministran agua de buena calidad y que la extraen de 208 a 300 metros de profundidad, de acuerdo a la antigüedad que fue construido cada uno de ellos.
  • -Los vecinos se enorgullecen de proveer la misma calidad y presión de agua, tanto en verano como en invierno.