La búsqueda desesperada de refugio, agua y alimento empuja de forma inevitable a que las ratas y ratones intenten colonizar rincones poco transitados, como composteras, maceteros o bajo las galerías. En este sentido, el jardín de casa es uno de los protagonistas.
Es en este punto donde las alternativas naturales ganan un terreno fundamental por su seguridad, practicidad y bajo costo frente a los agresivos productos químicos. Entre las diferentes opciones que ofrece la jardinería ecológica, el cultivo de una particular planta puede ser la solución.
El escudo olfativo que ahuyenta a las ratas
Las ratas cuentan con un sentido del olfato sumamente desarrollado e hiperactivo, esencial para localizar alimento a gran distancia. Es justamente esa cualidad la que se vuelve en su contra frente al copete, la planta mencionada anteriormente.
Esta flor ornamental libera aceites esenciales volátiles con un perfume penetrante que abruma el sensible sistema olfativo de las ratas. Su presencia genera un rechazo directo, haciendo que los animales eviten anidar o circular cerca de los canteros o sectores donde se encuentra plantada.
Además de su acción en la superficie, la especie guarda un secreto bajo tierra: sus raíces secretan alfa-tertienil, una sustancia orgánica que elimina parásitos subterráneos que atacan el suelo y protegiendo las raíces de otras plantas del jardín.
Un imán de color para mariposas y abejas
Como si todo los mencionado anteriormente fuese poco, y a diferencia de la repulsión que genera en las plagas, el impacto del copete sobre la fauna beneficiosa del ecosistema es totalmente opuesto.
Sus vistosas flores, en variadas tonalidades de amarillo, naranja y cobrizo, son ricas en néctar de fácil acceso. Esto la convierte en una especie clave para atraer mariposas, abejas y colibríes, aportando biodiversidad a tu jardín y potenciando la polinización si se la combina con una huerta familiar.






