Los rollos de papel absorbente son un producto útil en para la cocina. Ya sea para limpiar derrames, eliminar polvo, secarse las manos o para tareas de limpieza general. Sin embargo, existe una tendencia económica y reutilizable que reemplaza a los rollos de cocina. En este artículo, te contamos todos los detalles para que la incorpores a tu hogar.
Los rollos de papel tienen la capacidad de absorber líquidos, por lo que son útiles para limpiar derrames y manchas de cualquier superficie. En la cocina se usan para escurrir el exceso de aceite de los alimentos fritos, para envolver verduras, aunque también se pueden emplear en manualidades.
Generalmente, el papel de cocina viene en formato rollo que permite desenrollar la cantidad de papel necesaria para cada tarea. Sin embargo, al tratarse de trozos de un solo uso que deben desecharse inmediatamente, terminan representando un gasto considerable a largo plazo.
Adiós al rollo de cocina
Muchas personas eligen repasadores de microfibra, algodón o retazos reciclados en lugar del papel de un solo uso. Duran meses e incluso años, se pueden lavar en lavadora y cumplen las mismas funciones sin necesidad de comprar cada semana.
Algunos vienen en formato rollo con velcro para mantener su forma clásica. Los diseños de los paños de tela son infinitos, cuadriculados, rallados, con manchas, flores o lisos, hay opciones para todos los gustos.
Beneficios de usar paños de tela
- Al ser reutilizables, se reducen los gastos frecuentes en rollos de papel.
- Un repasador puede usarse muchas veces y soporta lavados sin perder eficacia.
- Se genera menos basura y se evita el uso excesivo de papel descartable.
- Los paños de tela suelen tener mejor capacidad de absorción que el papel de cocina.
- Sirven para secar, limpiar, cubrir alimentos o manipular utensilios calientes.
- Con solo lavarlos, quedan listos para volver a usarse, siempre a mano en la cocina.
Tratamiento especial para lavar repasadores
Para asegurarte de que los repasadores queden limpios y sin gérmenes, agrega media taza de vinagre blanco o unas gotas de limón al ciclo de enjuague de la lavadora. Un extra es secarlos al sol, ya que el calor natural ayuda a desinfectar y a que los paños queden más frescos.



