Un hábito es la adquisición de una conducta básicamente por repetición. La mayoría de los niños y niñas adquieren ciertos hábitos a fuerza de repetir sus acciones una y otra vez, y para que esto suceda, un adulto debe estar supervisándolos.
Entonces, para que un niño o niña adquiriera la costumbre de tomarse un vaso de leche todos los días, bastaría con insistir. Eso en un mundo ideal, sin diferencias económicas, y donde todas las personas tienen derecho a acceder a los alimentos básicos, sobre todo en la primera infancia, etapa primordial del crecimiento. En la difícil realidad económica y social actual, esto no sucede. No basta con "insistir" en la repetición, porque muchas familias no hay dinero para que los niños tomen un vaso de leche todos los días, que es apenas un tercio de las 3 raciones de lácteos recomendadas.
Lo que ocurre es que por no consumirla periódicamente, el hábito se pierde. Esto ya está sucediendo en muchos comedores y escuelas de los barrios con mayores carencias de Mendoza: los chicos no quieren la leche y prefieren el té o el yerbeado, porque se desacostumbraron a consumirla.
Diario UNO dialogó con algunas referentes de estos espacios, quienes confirmaron que esta situación se está dando y explicaron cómo trabajan para solucionarla
El reemplazo es la creatividad
Ana es directora de una escuela especial, ubicada en un barrio de bajos recursos de Las Heras. Ella contó su experiencia.
La creatividad es la herramienta que reemplaza a todas las otras. Por esto, la seño Ana se fue ella misma a la cocina e implementó un método propio.
Yolanda Bertochi es la coordinadora del comedor Los Pajaritos, ubicado en Godoy Cruz. Lo que Yolanda cuenta tiene una lógica que surge de la pura necesidad y de la dificultades económicas para comprar los alimentos.
Paola Castro, del comedor Corazones Felices, de Guaymallén, explicó que si bien toman leche, es un alimento que cuesta conseguir.
El alimento irreemplazable
Melisa Amore es licenciada en Nutrición y responsable de las áreas de Educación y de Organizaciones Sociales en la Fundación Banco de Alimentos.
Ella explicó que la leche y los lácteos en general, son alimentos irreemplazables en la primera infancia. Contienen las proporciones de calcio y proteínas que se precisan para crecer y desarrollarse.
Lo recomendable y avalado por las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) es que los niños y niñas consuman 3 porciones de lácteos por día, pero no hace falta explicar que hay un gran porcentaje de la población empobrecida que no puede alcanzar estos ideales.
Entonces, los comedores o merenderos cumplen la función de cubrir al menos una parte de los alimentos necesarios para el desarrollo en la primera infancia.
En problema de base es, por lo tanto, económico.
Difícil de conseguir
Cecilia Graña, encargada de Comunicación y Voluntariado del Banco de Alimentos, manifestó que, mientras que la mercadería y las frutas y verduras se consiguen por donaciones -algunas de grandes volúmenes- la leche es el "alimento estrella".
Lo que explicó Cecilia es que muchos de los recursos de la Fundación son destinados a comprar la leche que requieren las 80 organizaciones a las que el Banco de Alimentos asiste. Hay que aclarar que el Banco se compromete a cubrir el 25% de los requerimientos que tiene cada comedor o merendero.
Agregó, además, que se calcula que para que cada niño pueda tomar un vaso de leche por día, es necesaria una caja 800 gramos de leche en polvo por mes.
Por lo tanto, resulta muy complicado cubrir esta necesidad y que a pesar de que el banco tiene auspiciantes que se abocan exclusivamente a las donaciones de leche, no es suficiente. Entonces, se realizan distintas estrategias para comprarla.
Precios excluyentes
Hay que tener en cuenta cómo se traduce en números el rechazo de la leche por falta de costumbre de los niños a consumirla.
Una familia con dos niños pequeños, debe invertir por mes entre 1.200 y 1.500 pesos en leche, esto porque se precisan unos 8 litros de leche para que cada chico tome un vaso por día.
Si se elige la leche en polvo, el gasto es menor porque rinde más. Una caja de 800 gramos suele alcanzar para el consumo que realiza cada chico por mes. El costo promedio de la caja de leche en polvo es de $600.
Si la opción es comprar leche líquida, el precio se incrementa, porque rinde menos. un litro equivale a cuatro vasos, es decir que se necesitan unos 8 litros para cada niño. Teniendo en cuenta que un sachet cuesta alrededor de $90, se debe invertir $720 por mes para que cada niño tome un vaso de leche por día.
La nutricionista advirtió que muchas veces la gente compra alimentos a base de leche, que no contienen los nutrientes indispensables. Además, por lo general el sabor no es el mismo, como tampoco la textura y no se diluye con facilidad.




