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A 21 años del día que lo cambió todo para Michael Giménez, el niño de San Martín que soñaba con ser cantante

De niño se subía a un árbol, cantaba e imaginaba que lo hacía frente a miles de personas. En 2005 llegó al programa de Susana y su vida dio un giro

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

Hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar. Algunos incluso esperan durante años dentro de una caja, en una cinta de VHS que parecía condenada a quedar atrapada en otra época, hasta que alguien encuentra la manera de recuperarla y volver a ponerla en movimiento. Eso le pasó a Michael Giménez, el cantante mendocino nacido y criado en San Martín que acaba de reencontrarse con uno de los momentos más importantes de su vida: aquel día de 2005 en el que, con apenas 9 años, llegó por primera vez a Buenos Aires para cantar frente a Susana Giménez.

Soñaba con cantar. Desde chico, en su San Martín natal, les cantaba a los animales. Y el día que conoció a Susana, su vida cambió para siempre.

No fue solamente la primera vez que pisó un estudio de televisión. Fue el día en que el sueño de un niño de una familia humilde empezó a tomar una dimensión que hasta entonces parecía imposible.

Michael quería cantar. Su mamá lo sabía desde que nació y hasta eligió su nombre pensando en el futuro que imaginaba para él: Michael por Michael Jackson o por Michael Jordan, dos figuras que representaban justamente aquello que ella soñaba para su hijo, que pudiera convertirse en cantante o deportista.

Mucho antes de los grandes escenarios, Michael cantaba en el patio de su casa. Se subía a un árbol, les cantaba a los animales y se imaginaba delante de una multitud que coreaba su nombre. “Aquel Michael era un niño lleno de luz: sensible, respetuoso, muy familiero y soñador, pero también más valiente de lo que él mismo imaginaba”, recuerda hoy, en diálogo con Diario UNO.

Premiado y reconocido, Michael Giménez logró una importante carrera y recorrió innumerables escenarios.

La música era su manera de expresarse y también una forma de hacer felices a los demás. Desde pequeño sentía que su voz era un regalo de Dios. Por eso aquel viaje a Buenos Aires tenía algo de aventura y algo de milagro.

“Era mi primera vez en Buenos Aires: la ciudad, los estudios y las luces me parecían inmensos”, cuenta. Y cuando finalmente apareció Susana, la mujer que había visto tantas veces desde su casa, todo se volvió todavía más intenso.

El cantante de 9 años que se emocionó frente a frente con Susana Giménez

“Cuando la vi, sentí emoción, nervios y una calma muy especial. En ese momento solo podía contemplar a esa mujer tan imponente, luminosa y cercana con la que había soñado encontrarme durante años”, recuerda.

Michael había ido al programa para participar de Mini Music y cumplir un sueño muy concreto: cantarle una vez a Susana Giménez. No podía imaginar que aquella primera presentación sería apenas el comienzo.

Volvió varias veces al programa, siguió avanzando en el concurso y terminó entre los nueve ganadores para convertirse después en el “ganador de ganadores”.

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Michael Giménez y un momento inolvidable.

Y entonces la vida cambió de velocidad.

Aquel niño que había llegado desde San Martín terminó firmando contratos con Telefe y EMI Music, grabando con una compañía internacional, viendo su disco en las disquerías y viajando para cantar frente a multitudes. Uno de los recuerdos que más guarda es el de un espectáculo por el Día del Niño en el Parque General San Martín, en Mendoza, frente a más de 40.000 personas.

Junto a su novia, a la derecha, y a Nico Occhiato. Michael le pidió casamiento a la chica ¡en vivo!

“Para un niño que venía de una familia humilde, todo aquello parecía una película”, dice.

También tuvo la posibilidad de aprender junto a profesionales como Martín Alfiz, Pablo Ramírez, Marcelo Iripino y Sandra Mihanovich. Fue una infancia extraordinaria, aunque también exigente. Mientras muchos chicos de su edad jugaban, él comenzaba a moverse en un mundo de adultos, rodeado de cámaras, escenarios, viajes y responsabilidades.

Su familia, la fe y el cariño de la gente fueron el sostén para que aquella exposición no le hiciera perder de vista quién era.

La historia, sin embargo, no terminó con Mini Music. En 2009, ya con 13 años, llegó a las semifinales de "Talento Argentino". De grande comenzó una carrera profesional, recibió en 2014 el reconocimiento como artista ilustre de su ciudad y en 2020 fue nominado a los Premios Gardel como nuevo artista, una distinción que también terminó impulsando su camino como compositor.

Un niño cantante, una historia y el sueño hecho realidad

Pero entre una pantalla y otra hubo una parte de la historia que no siempre se ve.

Hubo años lejos de las cámaras, en los que Michael trabajó como docente, repartió pan y acompañó a su mamá en la panadería mientras intentaba sostener su carrera independiente. Estudió audio y sonido, aprendió a ocuparse de distintas tareas y reinvirtió en la música todo lo que conseguía. También atravesó nódulos, tratamientos fonoaudiológicos y problemas de reflujo que afectaron su voz.

Tuvo que aprender a aceptar una voz que había cambiado y que hoy, justamente, se convirtió en parte de su identidad.

“Hubo momentos en los que pensé que no podía más, pero nunca pensé que no quería cantar más”, resume.

"Me casé con la mujer de mi vida y con la mejor compañera que jamás imaginé tener", dice Michael.

Michael también encontró en el deporte otro espacio de disciplina. Es corredor y acumula decenas de carreras y medallas, una faceta que comparte con la misma constancia con la que sostiene su camino musical.

Y entonces llegó otra oportunidad enorme: "La Voz Argentina". Después de dos décadas de aquella primera aparición televisiva, volvió a ponerse frente a una audiencia masiva. Para él, fue algo más que un programa: fue la sensación de que todo aquel esfuerzo silencioso, todos esos años de insistir cuando las cámaras ya no estaban, comenzaban nuevamente a encontrar un lugar.

Ahora, mientras recupera las fotografías que le tomaba el fotógrafo de Telefe y digitaliza cada recuerdo de aquella época, Michael puede mirar hacia atrás con una perspectiva que el niño de 9 años no tenía.

"Aquel niño no desapareció y cada vez me parezco más a él", dice el cantante

“Lo más hermoso fue comprobar que aquel niño no desapareció. Al contrario: cuanto más pasan los años, más me parezco a él”, dice.

En ese reencuentro también tuvo un papel fundamental Camila, su esposa y compañera de vida. Michael cuenta que su llegada le permitió sanar heridas, dejar de sentirse solo y comprender cosas que durante años no había podido entender. Su amor, asegura, lo ayudó a conocerse, perder el miedo y volver a ser aquel niño que soñaba con cantar con absoluta libertad.

Hoy ya no sueña solo.

“Lo más hermoso fue comprobar que aquel niño no desapareció. Al contrario: cuanto más pasan los años, más me parezco a él”, se alegra Michael.

Cuando vuelve a mirar el VHS, encuentra a un chico feliz, vestido para cumplir su sueño, mirando a Susana con una mezcla de nervios y fascinación. Pero también encuentra algo más profundo: una versión de sí mismo que nunca se fue.

“Antes de llegar a Susana ya venía recorriendo un camino local, pero aquel día nació Michael Giménez como artista. Allí comenzó a tomar forma esta carrera y también apareció la certeza de que mi sueño podía convertirse en una forma de vida. En los momentos difíciles, recordar lo vivido con Susana me devolvía la fuerza. Pensaba: 'Si aquello que parecía imposible sucedió, también pueden suceder otras cosas grandes’', rememora.

Michael Giménez, cuando fue ganador de la 4ta edición de Donatón por segundo año consecutivo junto a Jorge Leandro Leguizamón 3° puesto; Gabriela Alé, directora ejecutiva de Fundación Grupo América y Alejandra Perinetti, directora nacional de Aldeas infantiles SOS.

Si pudiera sentarse frente a aquel Michael de nueve años, dice que no intentaría advertirle sobre los golpes que vendrían. No le cambiaría el camino. Simplemente lo abrazaría y festejaría con él.

Cuando los sueños de ser cantante se convierten en realidad

Le pediría que guardara para siempre aquel instante y que lo disfrutara junto a su mamá, porque los dos habían esperado, luchado y soñado mucho para llegar hasta allí.

Y después le diría que muchos de los sueños que lleva en el corazón van a hacerse realidad, que algunas veces va a caer, pero que siempre encontrará la fuerza para levantarse. Que no pierda la fe. Que no deje de cantar. Que nunca permita que el mundo apague su luz.

Michael Giménez cantando en un evento deportivo organizado por Grupo América, en 2024.

Veintiún años después de aquel encuentro, Michael Giménez sigue haciendo justamente eso.

Aquel niño que cantaba en un árbol de San Martín todavía está ahí. Solo que ahora tiene 30 años, miles de escenarios, carreras, medallas, una historia de esfuerzo detrás y muchas canciones por delante. Y sigue cantando.

En pocas palabras

  • Michael Giménez: el cantante mendocino recordó su primera aparición televisiva en el programa de Susana Giménez en 2005.
  • Trayectoria: tras su paso por televisión, continuó su carrera musical, participando en otros concursos y recibiendo premios.
  • Actualidad: a 21 años de aquel hito, Giménez sigue dedicándose a la música, compartiendo su historia y preparándose para nuevos proyectos.
Resumen generado por Thinkindot AI

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