El ciclismo continúa ganado seguidores y cada vez son más las personas que buscan mejorar su estado físico, bajar el estrés e incorporar un hábito más saludable.
Gozar de un buen rendimiento en la bicicleta es el resultado de la alimentación sana, del entrenamiento físico general, de la recuperación muscular, la hidratación y el descanso adecuado.
5 hábitos para mejorar el rendimiento en el ciclismo
1. Planificar la alimentación antes de salir a pedalear
Muchas personas salen a entrenar sin haber comido nada previamente, y esto es un error. El ciclismo demanda mucha energía, sobre todo en recorridos largos, con subidas o entrenamientos más intensos. Según la duración y la intensidad de la salida, un consumo adecuado de carbohidratos puede ayudar a sostener el rendimiento durante la actividad.
“Muchos ciclistas se preocupan solo por lo que van a comer durante el recorrido, pero la preparación nutricional empieza antes y sigue después del entrenamiento, especialmente en la recuperación muscular y la hidratación”, afirma Ana Cristina Gutiérrez, nutricionista deportiva, magíster en Nutrición.
2. No descuidar la recuperación muscular
El ciclismo exige mucho a la musculatura, especialmente en piernas y glúteos. Te aconsejamos respetar los tiempos de la recuperación muscular, y consumir mucha proteína. La International Society of Sports Nutrition destaca que una ingesta adecuada de este nutriente contribuye a la recuperación muscular, al mantenimiento de la masa magra y a la adaptación al entrenamiento físico.
3. Mejorar la hidratación
Hidratarse correctamente no significa beber más agua, sino reponer los minerales perdidos a través del sudor. Un error muy común es empezar a hidratarse recién durante el entrenamiento. Lo ideal es llegar a la salida ya bien hidratado a lo largo del día.
4. Variar la intensidad
Variar la intensidad del entrenamiento aporta beneficios distintos para la condición cardiovascular, la resistencia física y la eficiencia metabólica. Además, a mayor estímulos, menor menotonía, y de esta forma se evita que el cuerpo entre en un ciclo de fatiga.
5. Priorizar el descanso
Además de entrenar de manera constante, también hay que descansar para reponer energías. Dormir mal afecta la recuperación muscular, la capacidad de concentración y el rendimiento deportivo.






