Fue el sueño esperado, un nuevo diario atraparía nuestras vidas. En un abrir y cerrar de ojos pasaron 30 años. El Diario Mendoza había cerrado y muchos quedamos sin ese laburo tan querido que es el periodismo. Fueron algunos años de angustia en que cada uno debimos realizar otros trabajos, siempre ligados a la comunicación.

Una tarde de abril del ‘93, Cacho Cortez nos convocó a una mesa de café, la que tanto extrañábamos. Allí estábamos con Lucio Ortiz, Gustavo De Marinis, Carmelo Sgroi y Daniel Miranda. El Cacho, quien había sido nuestro Jefe de Deportes en el Mendoza, nos invitaba a sumarnos a un nuevo diario de papel, del que no sabíamos cómo se llamaría.

Lo único confirmado era que Alejandro Gómez iba a ser el director periodístico, un gran periodista y mejor tipo. Luego de varias charlas, capacitaciones y pruebas de edición e impresión, en un par de meses Diario Uno se hizo realidad. Fue un 27 de junio de muchas alegrías, emociones.

Dejar atrás la Olivetti o la Remington para hacer periodismo en una PC fue un salto de calidad en nuestra profesión. La tecnología fue una herramienta fundamental para acelerar los tiempos de diagramación y edición de las páginas, a lo que debimos acostumbrarnos.

La llegada del suplemento Ovación fue motivo de festejo, era el primer suplemento deportivo diario del interior del país. Aquellos que pronosticaron que Diario UNO sería una aventura de pocos meses comenzaron a mirarnos con respeto, y lentamente, con el esfuerzo de muchos periodistas jóvenes y otros experimentados, Ovación fue el elegido de los lectores fanáticos del deporte, y en particular del fútbol.

En las mesas de café, en los que el diario era una costumbre, la mayoría pedía “el Ovación” para acompañar cortadito o el café con leche. Nuestro trabajo había sido exitoso y reconocido por los lectores mendocinos.

Los problemas económicos también afectaron nuestra profesión. Pero juntos, como antes lo habíamos hecho, le seguimos poniendo el hombro. En cambio, otros compañeros quedaron en el camino y decidieron seguir otro destino, dedicar su tiempo a otros emprendimientos.

Así pasaron los años, hasta que la edición de papel comenzaba a despedirse para darle paso al diario digital, que remplazaría la venta de diarios en los kioscos por los clicks de los nuevos lectores que hoy cuentan con muchas opciones de medios digitales para informarse.

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Hoy cumplimos 30 años, algo que jamás hubiera imaginado: permanecer por tantos en una misma empresa, haciendo lo que me gusta. Siguiendo las enseñanzas de notables periodistas que tuve el honor de conocer: el Cacho, Alejandro Gómez, Dante Di Lorenzo, Alberto Atienza, y por supuesto mi viejo, quien me enseñó a hacer periodismo de manera honesta y responsable.

Salud Diario UNO, por muchos años más.

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