La serie Game of Thrones es una de las más exitosas en la historia, y muchos de sus actores lograron saltar a la fama rápidamente. Este fue el caso de Hannah Murray, quien interpretó a la recordada Gilly. Sin embargo, su vida cambió de un día para otro cuando fue captada por una secta.
Protagonizó Game of Thrones y terminó siendo víctima de una secta: la historia de Hannah Murray
Muchos pensaron que tras formar parte de Game of Thrones su carrera despegaría, pero desapareció de un día para otro
¿Qué ocurrió con la actriz Hannah Murray?
Antes de formar parte de Game of Thrones, Hannah estuvo en la serie Skins, y se puede decir que ya gozaba de cierta fama en el Reino Unido. Sin embargo, cuando finalizó la producción basada en los libros de George R.R Martin, la joven fue captada por una "secta del bienestar".
Ahora Hannah contará su propia versión de los hechos, ya que pronto publicará su autobiografía, la cual está a cargo de la prestigiosa editorial Random House. Se titula "The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness", y allí revela su paradero: en 2017, cayó en las redes de una secta y terminó siendo ingresada contra su voluntad en un centro psiquiátrico.
Esta “secta del bienestar" era básicamente un sitio de culto dedicado a someter a sus miembros a una autoexigencia desmesurada con el propósito de lograr un físico canónico. Sectas como esta, que fomentan el llamado "bienestar tóxico", provocan en sus integrantes trastornos alimenticios o los inclinan hacia la vigorexia, así como alimentan sus inseguridades físicas, especialmente en casos de dismorfia corporal.
A cambio, los gurús que integran esta secta se lucran con el sufrimiento de sus subalternos, e incluso intentan incapacitarlos para que no abandonen este grupo. En el caso de Hannah Murray, su círculo familiar, alertado por su comportamiento, la internó a la fuerza en un psiquiátrico. Esto la salvó y la alejó para siempre del "culto del bienestar".
Una vez que logró "volver a su vida normal", Hannah estudió un grado universitario de Filología en la universidad de Cambridge, y esto la ha mantenido desvinculada de la industria de Hollywood durante varios años.



