Durante 18 años, parte de la vida de Mariela Guzmán López transcurrió entre frascos de perfume, espejos y maquillaje. Su trabajo en el sector de Perfumería de las grandes tiendas Falabella, que cerraron a fines de marzo en Mendoza, era el de asesorar a la gente en líneas de belleza facial. Con el tiempo, la experiencia la llevó a recibir propuestas y expectativas laborales.
Se fue de Falabella y la pandemia le impidió tomar un nuevo trabajo

Mariela Guzmán se fue de Falabella con el primer retiro voluntario, y otra oferta de trabajo que no pudo concretar por la pandemia
En 2019, Falabella comenzó a tener problemas económicos en Argentina, mucho antes de que se anunciara su cierre definitivo. Fue entonces que se abrió el primer retiro voluntario de los que ofreció la firma chilena. Ella aceptó porque una gran cadena de perfumerías ya le había ofrecido ser parte de su plantel. Se fue en excelentes condiciones: con el dinero del retiro y con un nuevo trabajo en vista. Sin embargo, la declaración de la pandemia le jugaría una mala pasada.
Cambiar de plan
Mariela contó que, luego de renunciar a Falabella, se preparó para su nueva oportunidad laboral y se desempeñó en esa tarea durante 6 meses.
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"Esa primera etapa era la puerta para entrar en planta permanente. Ya me había hecho todos los estudios preocupacionales, cuando se declaró la pandemia de covid"
Para Mariela, la declaración de la pandemia le significó un gran cambio de planes.
"Me llamaron para decirme que no me iban a tomar en planta, porque todos los negocios en fase 1 estaban cerrados y esta perfumería tiene sucursales en los principales centros comerciales. No podían tomar a nadie en estas circunstancias"
Además, su esposo tuvo que cerrar un negocio y se dieron cuenta de que en su casa nadie tenía un trabajo estable. Por eso, y por pensar en su hijita de siete años, tuvieron que salir a buscar soluciones.
Ella siguió adelante.
"Al principio hice tratamientos de belleza y manos por mi cuenta, pero de todas maneras no es como un trabajo estable, lo hacía para sumar un ingreso a mi familia"
Comenzó entonces una nueva búsqueda de trabajo. Actualmente está a punto de ingresar a trabajar en otra empresa vinculada al rubro en el que tiene experiencia.
Desazón
El mayor problema de la gente que se ha quedado sin trabajo con el cierre de Falabella, explica Mariela, es que muchas de esas personas tenían entre 45 y 50 años, esto porque como se trataba de una firma tan estable y con tanto renombre, mucha gente pensó que no la iban a cerrar realmente y se quedó hasta último momento.
"Actualmente, tengo ex compañeros que me llaman para preguntarme si sé de algún trabajo. El tema es que para muchos la edad es un impedimento para insertarse en el comercio"
Con el dinero del retiro Mariela se dedicó a terminar su casa y no pensó en realizar ningún emprendimiento personal, puesto que ya tenía la oferta laboral que la pandemia truncó.
Además, la crisis y la desazón económica por la que en estos momento pasa, no solo la Argentina sino el mundo, la amedrentaron para ponerse su propio negocio.
Ese es el gran estigma que, según considera, es de los más difíciles de superar cuando cierra un negocio tan importante: la cantidad de puestos de trabajo que se pierden y las personas que, por más que lo intenten, no se pueden volver a insertar.
Si bien no es su caso, sabe que la situación es muy dolorosa no solo para los ex trabajadores de Falabella, sino para las personas que se quedan sin trabajo entre los 40 y 50 años