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Lo dijo Ernesto Urbina, enfermero que participó y fue herido en la operación de recuperación de las islas. Recordó esos momentos, habló de cómo lo marcó la guerra, pidió no olvidar el sacrificio de los caídos y dejar de lado los enojos hacia los ingleses.

Actualidad 95.7: "La guerra de Malvinas no fue en vano"

Ernesto Urbina es un veterano de Malvinas de la localidad bonaerense de Punta Alta que recientemente se reencontró en General Alvear con Marisa Alejandra Peiró, enfermera de este departamento que lo atendió en el Hospital Naval cuando él volvió herido tras haber participado de la operación de recuperación de las islas.

Como cabo segundo enfermero integró el grupo al mando del capitán Pedro Giachino que tomó la casa del gobernador Red Hunt el 2 de abril de 1982, donde el líder perdió la vida tras ser herido, convirtiéndose en el primer caído de la guerra.

Ernesto contó en la Mañana de Radio 95.7 que en esa circunstancia, además de Giachino, fue herido el teniente de corbeta Diego García Quiroga, que era buzo táctico y entonces "como era enfermero de grupo quise llegar al lugar donde ambos estaban y también caigo herido de bala, así que no los pude asistir. Lamentablemente se me fue Pedro y yo puedo estar hablando con ustedes".

Recordó que "la toma (de las islas) fue muy difícil porque sólo conocíamos el lugar por fotografías aéreas; además el terreno es muy difícil porque la turba tiene chorrillos por debajo y nos íbamos enterrando hasta la rodilla. En la aproximación al objetivo tardamos como cuatro horas y nos buscaban los ingleses porque nosotros perdimos la sorpresa".

Cuando llegaron al patio de la casa del gobernador, a viva voz le pidieron a los soldados ingleses que se rindieran porque que no había necesidad de las armas.

Destacó que la decisión de Giachino de ir al frente del grupo que tomó por asalto la casa ante la negativa de los británicos y en ese tiroteo inicial fue herido el capitán, aunque finalmente se rindieron los contrincantes.

Urbina, que zarpó un 28 de marzo al mediodía desde Puerto Belgrano en el destructor ARA Santísima Trinidad, cree que la guerra "no fue en vano porque todo país se debe levantar en armas frente al invasor", pero advirtió que "si nos quedamos con el resultado nos vamos a olvidar del sacrificio de 649 hombres que dieron todo por Malvinas y vamos a incurrir en un error".

Sus sentimientos

Consultado sobre las marcas que le dejó la guerra, dijo que "con 22 años dejé mi carrera en Malvinas y las heridas me dejaron rengo de la pierna derecha. Y después las pérdidas de un compañero en combate y las pérdidas de otro montón de compañeros y amigos de las distintas unidades que participaron de toda la guerra, eso es lo más duro".

Habló que no tiene enojos con los soldados británicos "porque son militares como nosotros y cumplían órdenes. Además, terminado el fragor de la batalla se tienen que calmar los ánimos, si no seguiríamos en batallas eternas, no sirve vivir estar peleándose todos los días".

Ernesto continuó en la Armada tras el conflicto y a los 25 años se retiró por discapacidad pero siguió trabajando 33 años como enfermero en el sector privado, hasta que el año pasado se jubiló.

Consideró que "fue buena mi vida, yo me quedé con lo que podía hacer, no con lo que no podía hacer. No todos tuvieron la suerte de seguir trabajando y poder desarrollarse en la sociedad, hay veteranos que no pudieron hacerlo y eso es muy duro y difícil".

No ha vuelto a las islas y no tiene ganas de hacerlo, "porque quiero ir a Malvinas cuando pueda entrar como cuando ingresé a Alvear, donde no me paró nadie a la entrada. No me parece que tenga que pedir permiso para entrar a mi casa, hasta tanto no ocurra eso no voy a volver". Pero aclaró que respeta a quienes han viajado allí como es el caso de los familiares de los caídos que fueron identificados y se alegra por ellos.

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