Verónica Arismendi vive en una constante e incansable lucha por mejorar la calidad de vida del menor de sus 5 hijos, Francisco Genaro. Acaba de ser despedida de su trabajo y necesita costear el tratamiento del pequeño de 2 años y medio, que sufre las secuelas de una lesión cerebral producto de una hemorragia al nacer. A la vez, vive con el síndrome de Joubert.
La prevalencia de este síndrome es de un caso cada 100.000 personas, provoca problemas respiratorios, nistagmo, hipotonía, ataxia y retraso del desarrollo motor, por eso debe viajar periódicamente a la Ciudad de Buenos Aires, la Hospital Garrahan para avanzar con su tratamiento.
En este difícil contexto, Verónica este sábado se encuentra vendiendo empanadas y tortas fritas en un puesto ubicado en Gobernador Crespo y Marchesse, barrio Lomas I. Acompañada de sus hijas mayores y algunas amigas, desde muy temprano y con temperaturas que apenas superaban los 5 °C están ofreciendo empanadas, churros y tortas fritas.



