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Apuntes clave sobre la importancia de educar en fotoprotección para el reconocimiento temprano de síntomas

Lo que hay que saber acerca de la exposición a los rayos del sol

¿Quién puede negar que un día de paseo, deporte al aire libre o de playa nos causa mucho placer y nos carga las pilas? La exposición al sol es muy beneficiosa para nuestra psiquis, nos aleja del estrés, además de ayudar a nuestro organismo a fijar vitamina D para fortalecer nuestro sistema óseo. ¿Pero qué pasa con su exceso? ¿Sigue siendo saludable? Esa es la pregunta que se formuló Andrea Schmidt, estudiante de la Tecnicatura de Cosmiatría de la Universidad Nacional del Litoral, como eje de un trabajo sobre la importancia de educar en Fotoprotección (protección solar).

El sol es fuente de vida pero ciertas exposiciones a la radiación solar, en condiciones inadecuadas, pueden causar peligro para nuestra salud. Por ello es necesario aprender a convivir con el sol minimizando los efectos negativos. La prevención consiste en conocer y llevar a la práctica normas de protección de la piel contra los efectos dañinos del sol.

Además de la luz visible, llegan a la superficie terrestre los rayos infrarrojos y los ultravioletas A y B. Del total de la radiación solar un 50% corresponde la rayos infrarrojos (IR) que nos proporcionan calor, el 40% es luz visible que nos permite ver y el 10% restante es radiación ultravioleta A (UVA) y B (UVB), responsables de los efectos biológicos en nuestra piel que, de superficie a profundidad, consta de tres capas identificadas como: epidermis, dermis e hipodermis.

Los rayos UVA pueden atravesar las nubes y el vidrio, tienen gran poder de penetración llegando hasta la dermis profunda, se la considera la "radiación del envejecimiento". Una exposición excesiva produce daños relacionados con la aparición de ciertos tipos de cáncer de piel y son los responsables de las reacciones fototóxicas (urticaria solar, fototoxicidad por fármacos, fotoalergias por perfumes), dañan el colágeno y elastina de la piel produciendo así envejecimiento cutáneo.

Recibimos 1.000 veces más RUVA que RUVB. Su presencia es uniforme durante todo el día y todo el año, por eso algunas afecciones persisten más allá del período de la primavera y el verano.

Los rayos UVB están en mayor concentración de 10 a 16. Es considerada la "radiación de las quemaduras" y aunque penetran menos, tienen mayor actividad biológica, su radiación es acumulativa, son los culpables del enrojecimiento y quemaduras, dañan directamente el ADN de las células y contribuyen a aumentar el riesgo de cáncer.

Por esa razón y entre otras recomendaciones, es importante a la hora de elegir un protector solar verificar que contengan filtros UVA y UVB.

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La piel tiene memoria

Todos nacemos con un cupo establecido genéticamente que determina la cantidad de melanina que podemos generar para defensa de nuestra piel.

El bronceado es un mecanismo de defensa contra la agresión que significan las radiaciones ultravioletas del sol. "Decimos que la piel tiene memoria porque las radiaciones son acumulativas y los excesos solares cometidos en la infancia y juventud terminan por pasar una elevada factura a nuestra piel, el mecanismo de defensa (producción de melanina) se va gastando año tras año con los sucesivos bronceados y llega un momento en que las células ya no pueden trabajar más apareciendo entonces el envejecimiento, las manchas, y hasta lesiones precancerígenas y el mismo cáncer", indica el trabajo.

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La necesidad de estar atentos

Los efectos perjudiciales se clasifican en agudos como las quemaduras solares (eritema y ampollas), bronceado, alteración del sistema inmune (supresión) y reacciones fotosensibles a medicamentos; y crónicos, que incluyen fotoenvejecimiento, manchas, queratosis solar o actínica (lesiones pre cancerosas), elastosis (pérdida del colágeno y elastina), fotocarcinogénesis (cáncer no-melanoma y melanoma).

Un lunar, una llaga o úlcera o un tumor sobre la piel pueden ser un signo de melanoma o de otro tipo de cáncer de piel. Una úlcera o un tumor que sangran o cambios en el color también pueden ser signos de cáncer de piel. La clave para el tratamiento exitoso del melanoma es el reconocimiento temprano de los síntomas. Por esa razón los especialistas siempre reafirman la necesidad de estar atentos.

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Foto UNO/Juan Ignacio Pereira

FUENTE: borrar

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