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En Paraná la situación de los colectiveros es algo incómoda porque son ellos los que reciben las quejas de los pasajeros.
Mientras cumplen el turno diario están en contacto permanente con los usuarios que expresan la disconformidad con el servicio.
Más allá de los problemas diarios, el conductor de la línea 14 B compró golosinas y se las regaló a las niñas y los niños que subieron el domingo a la unidad.
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