Julieta Sevilla (32) es diseñadora de indumentaria del Instituto Belgrano y dueña de Mansa madre, un emprendimiento que recicla telas para fabricar riñoneras artesanales de calidad. Comenzó en el marco de la cuarentena, pero fluctuaba entre encuadernación, marroquinería e indumentaria.
Es diseñadora de indumentaria y recicla telas para fabricar riñoneras artesanales de calidad
Julieta Sevilla es dueña de Mansa madre, emprendimiento que diseña marroquinería con textiles descartados por tapicerías y talleres. Además, cuida el ambiente
Al comienzo lo denominó Mansa, en 2021 decidió dedicarse exclusivamente a la marroquinería, ecodiseño y moda lenta, lo nombró Mansa madre en alusión a la madre tierra. El mensaje o slogan es "Todos somos hijos de la tierra", para llamar un poco más a la conciencia .Con sus productos ahorra más de un millón de litros de agua por año.
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El comienzo de Mansa madre
Julieta explicó que siempre trabajó con el ecodiseño, la recuperación textil y ha tratado de formalizar el área, especializarse y cada vez tener más ojo a la hora de recuperar los materiales. Añadió que lleva tiempo entender qué telas sirven y cuáles no.
El emprendimiento nació cuando la se quedó sin trabajo y había decidido irse a vivir a España, pero le cancelaron el pasaje por la pandemia y decidió usar el dinero para comprarse una máquina de coser.
"Empecé el emprendimiento, por necesidad, por supervivencia, siempre intenté conservar mis conceptos, mi ideología. Apunto a vivir de esto, en algunos momentos me ha sostenido más que en otros, pero siempre he tenido que hacer algo a la par", dijo.
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La evolución de Mansa madre
"La evolución para mí fue sorprendente y al mismo tiempo impredecible. Siempre me gustó mucho trabajar con materiales recuperados y me llegan, coleccioné y tengo un montón. Lo que hago es jugar mucho, disfruto mucho de mi trabajo, ha hecho que se sostenga en el tiempo, que contagie a otras personas al querer ser parte", sostuvo la joven.
Julieta dijo que su producto estrella y por lo que es más conocida es la riñonera que cuesta $15.000, pero se abrió al morral, a hacer productos personalizados, a la totebag. Añadió que sus diseños son lo que más llama la atención a sus clientes porque hace combinaciones muy particulares que han ido construyendo la identidad visual de imagen muy personal.
"Yo creo que mi fuerte es poder ofrecer un producto auténtico y original, porque todos los diseños son únicos, pero con una impronta de producción mucho más consciente en el operativo que hay por detrás, siempre estamos intentando mejorar para tener menos impacto textil", dijo.
El año pasado recibió un crédito de Mendoza Fiduciaria, llamado Mendoza Sostenible, que estaba dirigido a proyectos eco-sustentables y con ese dinero pudo comprarse máquinas. "Estoy pudiendo ver grandes avances porque está mejorando mucho la calidad del producto", dijo.
Hizo una capacitación con Mayma Latam para vincular a emprendedores conscientes y socioambientales. Además, la red de emprendedores de la municipalidad de Ciudad de Mendoza le está ayudando para poder abrir la tienda online.
Participa en la feria agroecológica en el Parque Central, llamada Vida Feria, que es accesible al público todos los sábados del año y se pueden consumir marcas locales, se pueden encontrar productos muy saludables para cuidar a la madre tierra entre todos.
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Dos conceptos de Mansa madre: slow fashion y zero waste
"Una comparación muy simple, si vas a comprar telas nuevas, vas al negocio, compras, volvés y ya está, las podés tirar sobre el mesón y cortar. Yo en cambio, contacto con tapicerías y puntos de producción particulares, talleres, negocios, para buscar los descartes. Los reviso por la suciedad, la calidad, por una cuestión de gusto, hago una selección, un filtro. Después los lavo, los separo, algunos los plancho, los ordeno y todo implica mucho tiempo", explicó la joven.
Mansa madre es todo artesanal, no es trabajo seriado ni industrial. Slow fashion significa moda lenta y lo que se prioriza es la calidad y no la cantidad de producción. Antepone la recuperación textil para sacar de circulación telas en desuso; ese proceso lleva mucho y tiene su valor.
"Es algo que me interesa desde que estudio y vi el impacto que genera la misma industria textil, es la segunda más contaminante y a la hora de recuperar textiles, estoy ahorrando en que alguien los fabrique y yo se los compre"dijo. Añadió que está preservando más de un millón de litros de agua por año, según la métrica ambiental que sacó a partir de los estudios de la ONU que evalúan el uso de agua por cada producto textil que se fabrica.
"Siempre intento ir a las ferias y contarle a la gente, no solo mi métrica de impacto, sino lo que genera la industria textil, que no lo tenemos muy en la mira, estamos acostumbrados a consumir por temporada. Hago productos atemporales, que van en contra de una visión muy consumista que traemos. Mi cliente ideal es alguien que esté cuestionando su salud, la comida, la medicina alternativa, sostuvo Julieta.
Además, Mansa madre tiene el concepto de zero waste que significa que su emprendimiento genera cero basura. "Mi fuerte es poder ofrecer un producto que siga siendo auténtico, original, con diseño de buen gusto y hacerle ver a la sociedad que puede consumir un producto que no sea industrial, que esté evitando un montón de cosas, no solo el impacto ambiental, también se evita la explotación laboral, el agua, la tierra", dijo.
Julieta explicó que la intención de la industria es que consumamos cada vez más, que los productos caduquen cuando termina la temporada y que definan si "son o no parte de la la masa" y eso afecta psicológicamente.











