Errores y responsabilidades. Esas fueron las dos palabras que más se escucharon en una exclusiva reunión que lideró Anabel Fernández Sagasti, a la que se sumó un reducido grupo de referentes, en la noche del domingo en el hotel NH de Ciudad. Las caras de los presentes hablaban por sí solas. nadie esperaba un crecimiento casi magro de lo que habían conseguido en las PASO, y mucho menos perder como lo hicieron en dos comunas clave, como Maipú y San Rafael.

Con la herida de la derrota aún sangrante, nadie se atrevió a meter el dedo en la llaga, pero no faltaron los enojos con algunos intendentes que no habrían logrado recuperarse como se esperaba del cachetazo que habían recibido en las PASO.

El caso de Maipú, no pasó desapercibido para nadie. Los dos ex intendentes Adolfo y Alejandro Bermejo iban en las boletas, y pese a eso en la comuna que gobierna Matías Stevanato el Frente de Todos cayó aún más que lo que lo había hecho en las elecciones primarias. Uno de los que puso la cara, como viene haciendo desde hace tiempo, fue el mismo Adolfo Bermejo, que tendrá ahora su banca en la Cámara de Diputados de la Nación.

Eran cerca de las 21 y el celular de Anabel Fernández Sagasti no paraba de sonar. Del otro lado llamaban algunos jefes comunales preocupados por explicar que habían puesto toda la energía en la militancia, que habían realizado obras, y que pese a eso no les había alcanzado para remontar en las urnas.

Entre los presentes reinaba el silencio. Ni el armador Carlos Ciurca, ni los pilares de Sagasti, como son Lucas Ilardo o Marisa Uceda disimulaban la inconformidad con el escaso respaldo de los compañeros.

Sin sentir tanta responsabilidad sobre sus espaldas, el desánimo se apoderaba también de Martín Sevilla, titular del PAMI y de Carlos Gallo, delegado local de ANSES.

Los que veían el vaso medio lleno, algunos pocos optimistas, aseguraban que "de no haber hecho todo lo que se hizo" desde las primarias a estas elecciones generales "hubiéramos sacado 18 puntos". Del otro lado se ubicaban los que habían proyectado que el Frente de Todos debía llegar al menos a los 28 puntos, 3 por encima de las primarias, pero sólo orillaron los 26 puntos.

Entre tanta ida y vuelta, tantos cruces de argumentos y análisis, quedó algo en claro: el peronismo debe cambiar la estrategia y su proyecto de poder, "o nos vamos a seguir conformando con conseguir una banca más en la Cámara de Diputados de la Nación", aportaron los más críticos.