Cruel derrota de los mendocinos por no saber cuidar lo que habíamos logrado. A contramano de distritos, como la Provincia de Buenos Aires que cerró todo hace más de 160 días, Mendoza venía armonizando la actividad económica con la protección sanitaria. Poco a poco íbamos conquistando nuevas aperturas hasta que tuvo que escaparse la curva de contagios. Pero el virus no tiene patitas, circula principalmente por el contacto cara a cara entre personas sin tapaboca.

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Rodolfo Suarez había apostado al distanciamiento, que sólo puede sostenerse con una buena respuesta en conducta ciudadana. El 90 por ciento de ocupación de las camas críticas es el el indicador irrefutable de que la capacidad de transmisión del coronavirus no se puede subestimar.

Goles en contra del gobernador

El sistema sanitario estresado al límite no tendrá forma de contención eficaz si no paramos el vértigo de los contagios.

La sana intención de mantener el equilibrio entre economía y salud acaba de sufrir un revés con el anuncio de Suarez de retrotraer a cero algunas actividades que venían trabajando, al menos, a media máquina. Con la pandemia, la mayoría de los sectores está sacrificando mucho, lo que llega al extremo en los ligados al turismo, la gastronomía y otros que están al borde de la bancarrota.

Suarez había dicho que no tenía sentido restringir actividades porque el foco de los contagios pasaba por las reuniones familiares y entre amigos. Pero la realidad de la escasa disponibilidad de camas en el Gran Mendoza le torció el brazo. Mientras, la situación sanitaria llegó a un punto en el que hay gente que se encuentra aislada, sin diagnóstico ni contención de ningún tipo.

Tampoco tenía espaldas el gobernador para bancar las aperturas con el sistema de salud sobredemandado cuando Alberto Fernández lo rigoreó delante de los gobernadores en la última teleconferencia: "Yo les dije lo que les iba a pasar hace tres semanas y se enojaron conmigo", le machacó el Presidente.

Suarez intentó infructuosamente convencer a Fernández de que ya es muy difícil que la gente acate volver al aislamiento. "Hay que hablarle con franqueza a la gente: Más circulación y más contagio", le respondió Fernández. "Y cuando no tengan más camas van a tener problemas", sentenció.

En su argumentación el Jefe de Estado contrastó la situación de Mendoza con Córdoba y Santa Fe, entre otras provincias, pese a que en el crecimiento de la curva van todas parejas y, además, presentan mayor cantidad de casos por tener más población. En tanto, el conurbano bonaerense multiplica por cerca de 40 veces los contagios de todo Mendoza. "En Córdoba aislan al barrio o localidad donde se encuentra un caso positivo", citó como buen ejemplo el mandatario nacional, apoyando la gestión del "Gringo" Schiaretti. Cosas de la política.

Plan canje de votos

Casi nadie sabía qué es lo que se estaba votando al término del debate en el Senado, pero la grieta se abrió en forma automática entre oficialismo y oposición en torno al engendro llamado reforma judicial.

El proyecto, que fue criticado inicialmente por doctos y legos a causa de la inusitada cantidad de 327 cargos -entre jueces y funcionarios- que requeriría su aplicación, concluyó con la friolera de 1.300 y pico nuevos puestos fruto del toma y daca para asegurar los votos que necesitará el Frente de Todos en Diputados. Ante la primera objeción que planteaban en bambalinas gobernadores afines, le tiraban con nuevos cargos de jueces por la cabeza. País generoso.

Y a mí por qué me miran...

La próxima cita será el martes y todos y todas están a full con el poroteo. La votación parece ser que será muy finita, con lo cual cotizan en alza los votos de aquella parte de los diputados que llegaron a la Cámara como opositores y se convierten en oficialistas a conveniencia. Los representantes de Schiaretti, más los de Lavagna son los que definirán la votación, si es que no hay sorpresas en las filas de Juntos por el Cambio. ¿Y Ramón...?

La lideresa Cristina antes del plenario se había mandado con el mensaje de que esta no es la verdadera reforma de la justicia, sin embargo hizo votar a los suyos a favor. Nadie sacó los pies del plato ni para contradecir a Oscar Parilli que a última hora retiró eso de que los jueces debían denunciar a los medios por meterse en las causas judiciales.

A estas alturas, lo mejor que podría pasarle a Alberto Fernández es que se rechace este proyecto para que cuando sea oportuno logre consensuar una reforma seria. No vaya a ser que logre una victoria a lo Pirro, que lo lleve a practicar un mamarracho -a juzgar por especialistas de diversas vertientes- en el Poder Judicial, que le va salir carísimo en todo sentido, a él y al país.

Después habrá que ver qué pretenden hacer con la reforma de la Corte Suprema...

Una a favor

Se lo notó esperanzado al ministro Lisandro Nieri con la negociación por la deuda de la Provincia en la entrevista que le hicimos en radio Nihuil. La prórroga decidida hasta el 11 de septiembre con la idea de llegar al piso de aceptación del 75 por ciento de los bonistas permitiría a la Provincia evitar eventuales demandas. La propuesta busca aliviar los intereses de la deuda, el tiempo de gracia y los plazos de pago.

El anuncio de la adhesión a la propuesta del gobierno argentino de más del 90 por ciento de los bonistas bajo ley extranjera va a favor de la negociación que en paralelo está llevando Mendoza.

Pero la incertidumbre del ministro de Hacienda provincial sigue atada a los malos ingresos de la Provincia que experimenta una caída del 16 por ciento a causa de la pandemia.

"No soy pobrecito Alberto"

Con Robertito Funes y Luciana Rubinska oficiando de periodistas militantes, en C5N Alberto Fernández habló de la buena relación que lo une a Cristina. Dijo que se acabaron las prisiones preventivas para perseguir a opositores y empresarios (sin dar nombres). Afirmó que a los opositores les conviene la reforma judicial porque así no padecerán lo que les hicieron a ellos en los años que gobernó Macri. Toda una manifestación de cómo alinearse sin fisuras con la vicepresidenta.

"Rodriguez Larreta gobierna y los demás tuitean", fue otra de las definiciones del Presidente, diferenciando el rol de los opositores. Allí aprovechó para pegarle duro al mendocino Ernesto Sanz, quien se había preguntado "cuánto tiempo más demora esto en explotar".

También defendió el impuesto a las grandes fortunas, que alcanzará a 12 mil individuos que superan un patrimonio de 200 millones de pesos. Son 200 millones de dólares, insistió Fernández, hasta que alguien le wasapeó que se trataba de pesos, dejando al descubierto su escaso protagonismo en la autoría de la iniciativa.

El "aporte solidario", que augura otra polémica, no sería más que sacarles compulsivamente alguna porción de lo que muchos lograron gracias a los negocios con el Estado en los sucesivos gobiernos, desde los Macri a los Báez. Aunque además alcanzará a los que supieron acumular por otras vías, la pregunta sería si el gravamen también alcanzará a los integrantes de la familia Kirchner.

Al referirse a la cuestión impositiva, Fernández desestimó un aumento del Impuesto a las Ganancias que, aseguró, fue una versión que se echó a correr para embarrar la cancha, como reacción al proyecto de tributo a la riqueza.

En la zona de confort que le ofreció el canal de Cristobal López, el Presidente se explayó en diversas definiciones. Y no se privó de avalar los montajes que se iban difundiendo durante el desarrollo del programa, un recurso de escrache a opositores y periodistas contrarios a su gestión que emuló al histórico "6,7,8". Se ve que tenemos grieta asegurada para rato.

De regreso al mundo

Con la confianza de estar a punto de abrochar el canje de deuda con los bonistas, Alberto Fernández mira el futuro escenario con optimismo. Dice que el país esta volviendo a tener inserción internacional, y que su gobierno apostará a la producción, no a la especulación. Hay que darle impulso a la industria, lo que no significa ir en contra del campo, y exportar para que ingresan divisas, acotó.

También aseguró que el Gobierno irá con sus propias recetas al FMI para evitar "pagar más costos a los que lo han perdido todo". Sería un plan de crecimiento sin ajuste, según declamó, sin adelantar más detalles.

Alberto contó que el Papa le aconsejó hablar con Cristalina Georgieva de la pobreza, ya que la titular del Fondo la había sufrido en su infancia en un país de la Europa comunista. (Fernández la pifió al decir que nació en Hungría, porque es búlgara). "Tenía razón el Papa", señaló para confirmar que le fue bien con la funcionaria con el abordaje de la pobreza.

"La Argentina se va a recuperar bien y se va a recuperar rápido", dijo el Presidente. No dio demasiadas precisiones al respecto, pero apuntó que el sábado estuvo trabajando tres horas con el equipo económico.

Es inminente una batería de anuncios sobre la hoja de ruta que tiene por delante el Presidente. Si bien la realidad dista mucho del panorama que trazó en el reportaje, renovar expectativas siempre es bueno cuando se ha tocado fondo. Y tenemos derecho a soñar con un país mejor.