Matías Stevanato es peronista e intendente de Maipú. Como si no tuviera problemas en su territorio, donde perdió las recientes elecciones legislativas, ha decidido acompañar políticamente una rebelión de vecinos de otro municipio, Guaymallén, gobernado por el radical Marcelino Iglesias. Como usted sabe, lector, la política y la política partidaria suelen tomar algunas veces caminos bifurcados.
Stevanato atiende las rebeliones ajenas
Los que están en pie de guerra (ex reinas, familiares, artistas y vecinos) han pedido ayuda al "extranjero" para que no les toquen "el Reinado" vendimial, algo que consideran una especie de institución inmaterial. Nadie les dio asilo salvo Stevanato, quien debe haber visto en ese asunto una posibilidad de proyección provincial, algo que hasta ahora no tenía.
Stevanato ha dicho: "Soy una persona educada que respeta las tradiciones y costumbres del pueblo mendocino". Y ha cuestionado "la soberbia de no atender el sentir de un pueblo" en alusión al intendente Iglesias.
Rebelde way
La fiesta rebelde de Guaymallén en la que se eligió a "la reina del pueblo y no de la Municipalidad" se realizó en los jardines del Museo del Vino y la Vendimia, de Maipú. Fue organizada por la Coreguay (Comisión de Reinas de Guaymallén) y tuvo el apoyo explícito de Stevanato. El intendente concurrió a la Fiesta con su familia, aplaudió de pie, coreó la Marcha Vendimial y dejó en claro que se sintió como quien estaba interpretando el sentir popular. No como otros.
El centro del cuestionamiento de los alzados es una ordenanza del Concejo Deliberante de Guaymallén votada en marzo de este año que anuló la elección de la reina de la Vendimia en esa municipalidad. Coincidió con una movida de alcance nacional que empezó a eliminar, como ya había ocurrido en otros países, los concursos de belleza femenina que estaban incluídos en fiestas populares o en festejos de tipo comercial.
Tanto los concejales como el intendente Iglesias de Guaymallén han explicado que no es la Fiesta de la Vendimia la que está en la picota, por el contrario, sino que solamente se busca excluir los certámenes obsoletos y cosificadores de la mujer.
Sin materia
Los rebeldes quieren el retorno de las reinas por considerar que ése es un "patrimonio inmaterial" de la provincia para lo cual proponen una especie de restauración monárquica vendimial en Guaymallén. Quieren reinas sí o sí, como si la Argentina fuese una nación con fuerte preeminencia de realezas y palacios y no un país de objetivos republicanos.
Sueñan con simulaciones de majestades y soberanas. O con cosas como capas, bastones de mando, coronas, chaperonas, pajes o carruajes, que en la Argentina pobre de hoy están más cerca del terreno del ridículo que de lo genuinamente popular. Ese es un cotillón físico, no "inmaterial" como sostienen.
Desde la misma Unesco se ha advertido que hay que ser muy precisos con esto de definir que es patrimonio inmaterial. Las tapas españolas o las pastas italianas se postularon como patrimonio inmaterial y les negaron tal título. Si fueran inmateriales no las comeríamos con tanto fervor.
Hay un tipo especial de bordado hispánico en el que se usa seda y oro, conocidos como bordados de Lorca, donde lo inmaterial es la forma en que se han creado, pero no los bordados en sí porque eso es algo físico, que se toca. Las reinas no tienen nada de inmaterial, máxime con todos los accesorios que les hacen poner encima en pleno verano.
Saltarse la norma
La ordenanza que aprobó Guaymallén no tuvo votos en contra. Se aprobó con 8 votos a favor y 3 abstenciones. No es la Fiesta de la Vendimia de esa comuna lo que está en discusión. El festejo se hará, pero sin elección de reina. Los concejales que decidieron eliminar "los reinados" fueron electos por el pueblo de Guaymallén, es decir que tienen plena representatividad.
Los vecinos en rebeldía están en todo su derecho de peticionar, hacer oír su voz y de acudir a la Justicia si creen que la norma no es constitucional. Lo que no pueden hacer es saltarse la ordenanza mientras esté vigente.
En cuanto a la actuación del intendente maipucino Stevanato, es muy difícil no señalar que lo suyo, al avalar a ciudadanos de otro departamento que intentan desconocer una norma municipal, marca un mal antecedente que seguramente no ayudará a reforzar la institucionalidad.




