Viviana Canosa es, para mi gusto, algo densa. Pero no puede negársele trayectoria. A sus 49 años luce una apariencia estupenda. Su carrera profesional en la tele incluye incursiones en el periodismo de espectáculos y en ciclos como entrevistadora de temas políticos y de interés general. Y ahora se nos presenta como figura polémica que discute con el Presidente y hasta con los funcionarios de Salud. Acaba de ser imputada por "ejercicio ilegal de la medicina" por beber dióxido de cloro frente a las cámaras.
Nunca ha sido una súper de la TV. Tampoco es del montón. Quiero decir que tiene laureles que la ponen muy por encima de tanta panelista, notera o conductora de noticiero ligera de ropa. Se ha hecho un nombre y se mantiene en los medios. Sin embargo ella y el rating no han sido grandes amigos. Ni en la TV ni en la radio.
Tantos años mezclada con el mundo del chisme artístico le ha generado un lógico esfuerzo por demostrar que ella está para más. En 2004 intentó probarse como conductora y hacerle competencia nada menos que a Susana Giménez, en el prime time, con un envío cuyo título ya era autoincriminante y anticipatorio: "¿No será mucho?".
Canosa, que ahora es rubia, fue durante muchos años La Colorada de la tele, sobre todo cuando formó parte de Intrusos con Jorge Rial, por América, y luego cuando tuvo su ciclo propio sobre la farándula en Canal 9 al que llamó Los profesionales de siempre. Otro de sus programas de entrevistas, esta vez por C5N se llamó "Vos no me conocés, el que debió levantar a poco de andar porque el Canal 9 hizo valer una cláusula contractual que la tenía en exclusividad.
En 2010 le cambió el nombre a Los Profesionales, que pasó a ser Viviana Canosa. Allí intentó dejar algo del costado chismoso y quiso darle a su programa un toque social con incursiones suyas como enviada especial a terremotos y otras calamidades. A los pocos meses el ciclo se llamó Viviana, a secas, y volvió a ocuparse de la farándula y luego terminó como Más Viviana. El viraje "serio" fue un fiasco. Sin embargo se recuerda su ciclo de entrevistas a los candidatos presidenciales por TN en 2015 que se llamó El futuro presidente.
Hablen de ella
En estas últimas semanas pandémicas la Canosa ha tenido una alta exposición mediática por dos hechos que la han tenido en el candelero.
Primero, porque tuvo un enfrentamiento con el presidente Alberto Fernández, del que ella aportó los detalles en su ciclo Nada personal, que se emite a diario en el porteño Canal 9. La periodista dijo que el mandatario la presionaba mandándole mensajes, de madrugada, que amedrentaban su libertad laboral y personal.
Segundo porque acaba de ser imputada por beber dióxido de cloro en su programa. Un diputado neuquino la denunció ante la Justicia luego de que en esa provincia muriera un niño a quien los padres le hacían beber ese menjunje para que no se contagiara de coronavirus. Quizás esa familia neuquina jamás haya visto el ciclo de Canosa, pero Viviana quedó marcada.
Como si fuera Bolsonaro o Trump, Viviana Canosa, vaya a saber a nombre de qué (aunque ella ha dicho que fue en nombre de la libertad) se mandó un trago de cloro como diciendo a mí no me da órdenes nadie, soy un espíritu libre incluso de la ANMAT.
Esos dos presidentes tarambanas tienen a su favor que fueron elegidos por una parte de los votantes de Brasil y Estados Unidos. Ella dirá: a mí también la gente me elige cuando sintoniza el canal 9 de Buenos Aires a las 23 para ver Nada personal.
La diferencia es que el rating de Nada personal raramente supera el 1,5%. A esa misma hora la Canosa debe competir con el mismísimo Jesús, el Cantando y ahora hasta con la vuelta de Peter Capusotto a la TV Pública.
Igual, éste parece ser el momento de la Canosa. Por lo del cloro la critican Lanata, Feinmann y la mar en coche y ella promete iniciarles juicios a todos por atentar contra su libre albedrío. Y por lo del Presidente ha pasado a ser un personaje que se banca la tormenta como una señora bien polenta. La pifia cuando enfatiza demasiado las cosas.

