Se declara fanático de Luis Alberto Spinetta y de las series Juego de Tronos y Breaking Bad, y por estas horas está enganchado con la historia de Popeye, el sicario de Pablo Escobar. Es Rodolfo Suarez (55), el intendente de Capital y presidente de la UCR mendocina, pero desde esta semana también el elegido de los intendentes, de los encuestados y de Alfredo Cornejo para  disputar la gobernación en nombre del radicalismo.

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Recibe a Diario UNO en su despacho, el mismo que perteneció a su mentor y antecesor, Víctor Fayad. El ambiente es austero. Un José de San Martín en campaña de Fidel Roig Matons es testigo de la conversación y un pequeño buho de ojos saltones no pierde detalle. Suena el celular y Suarez resuelve un pequeño asunto doméstico con Fabiana Calleja, la esposa y madre de Sofía y Facundo, los hijos más chicos. Los mayores son Gastón y Valentín, hijos del primer matrimonio. Valentín ya lo hizo abuelo hace dos años. Y Suarez sonríe y cuenta: "Mi nieto se llama Inti Munay. Lleva ese nombre porque mi hijo es vegetariano y tiene esa onda...".

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Bajó la espuma, dice el sancarlino. Habla de la expectativa que subió casi descontroladamente porque Cornejo se iba a Estados Unidos dejando dos anuncios pendientes. El primero: Suarez o su delfín Kerchner. El segundo: desdoblar o no. Hasta que el martes sucedió todo. De golpe. Mendoza separó sus comicios de la Nación y Cornejo bendijo a Suarez, que vivió dos días vertiginosos con acto político, miles  de saludos y ruedas de prensa incluidos. Y el comienzo de la campaña por más que falte tiempo: porque De Marchi asegura que dará pelea en las PASO porque nada lo hará bajarse de la precandidatura en nombre del Pro.

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No hablemos de política, le propone UNO. Entonces Suarez cuenta que se levanta a las seis de la mañana, lee los diarios, despierta a la familia y lleva a los chicos al colegio. "Vuelvo a la noche. Para mí, el desayuno y la cena son los momentos familiares que mantengo a salvo. Querría mantenerlos así".

-¿De qué se hablan en la mesa?

De películas, de series, de la vida... De música, muchísimo. Soy fanático de Spinetta, hoy es un día muy especial para mí (Nota de la r: durante la entrevista se cumplieron 7 años de la partida del Flaco) y otros mendocinos como Mauricio Llaver, Andrés Gabrielli y el médico Beto Furnari. También hay mucho debate y en eso mi hija adolescente tiene bastante que ver con su adolescencia...

-¿Ella escucha a Spinetta?

Noooo. Escucha mucho trap. Escucha a Duki. Le digo que debería afinar el oído escuchando al Flaco pero, bueno, somos de distintas generaciones.

Suarez anticipa que Paulo Londra actuará el 23 de febrero en el Parque Cívico por gestión de Capital y el Gobierno de Mendoza. "Es uno de los artistas argentinos más escuchado en Spotify, está séptimo", justifica.

-¿Sabe alguna canción del cordobés?

Ja ja. Sí. Esa de Adán y Eva. Uno la escucha por donde vaya...

-¿Su esposa le banca los trajines de la política?

Me apoya, como toda la familia. Ya estamos acostumbrados. Ella me acompaña en las actividades sociales, hemos ido a las vendimias departamentales, pero se mantiene ajena a la política. Es profesora de Educación Física y personal trainer y da clases de Zumba. Ella lleva la casa adelante.

Suarez se declara familiero y quiere mantener ese espacio íntimo. Por eso no acepta invitaciones a cenar, "algo muy común en la política. Lo que haya que hablar propongo que lo hablemos durante el día", explica. Los fines de semana son para los suyos. ¿Cocina? Sí, los fines de semana. Me relaja. ¿Va al supermercado? Todos los fines de semana para comprar lo que voy a necesitar en la cocina. Suarez habla con pasión de cómo ha logrado cocinar  en una plancha de hierro y las cenas que salen de ahí: revueltos de carne y verdura, bifes y demás.

Hablemos de deporte, le propone UNO. Suarez sale a correr con la esposa los fines de semana y va al gimnasio tres veces a la semana, a la siesta. El jueves volvió a jugar pádel por invitación del intendente Daniel Orozco. Antes de la muerte del Viti jugaba el fútbol en un equipo de abogados pero la asunción de mayores responsabilidades lo obligó a retirarse. "Era como un 8 carrilero", se define. "Como un Pipo Gorosito", dice y se ríe por lo presuntuoso de la comparación con el habilidoso estratega de los ´90. Suarez es cuervo, hincha de San Lorenzo. Como Tinelli. Como el Papa. Como Mario Abed. ¿Compartirá con el juninense también la fórmula para las PASO? Suarez sonríe y no dice palabra.

La familia grande de Suarez son La Chicha, la madre de 95 años, "le gusta la política pero no opina: escucha, apoya y reza"; los hermanos, mayores que él, y los sobrinos. Con algunos de ellos comparte no solo el linaje y el apellido, sino también el estudio de abogados y la política, especialmente con Ulpiano, el funcionario de Cornejo que suena para remplazarlo en Capital. "A mi papá lo perdí hace muchos años. Trabajó mucho en política.  La Chicha me dijo: ¡Qué orgulloso estaría tu papá de vos!".

¿Lecturas? Solo temas del trabajo... el tiempo es escaso. ¿Cine? Con mi hijo Facundo hemos visto todas películas de Marvel. La última fue Aquaman.  ¿Rock nacional o...? Queremos reinagurar el Teatro Gabriela Mistral, que siempre fue ícono del rock en Mendoza, convocando a bandas de otras épocas, como Alcohol Etílico, Altablanca, a alguien de Los Enanos. Sería muy bueno. 

Suena el celular una vez más. Suarez se lleva bien con las nuevas tecnologías. Una recorrida por el Teatro Mendoza, que será reinagurado en abril lo espera. La agenda se impone. El cierre de la entrevista también.