Para las 12 de este viernes fueron convocados los siete miembros de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza para elegir al presidente que complete el mandato inconcluso de Jorge Nanclares.

La definición será por acuerdo previo, como sucedió históricamente en Mendoza. Pero de no haber consenso se decidirá por votación, como sucedió la última vez cuando terminó 4 a 3.

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El supremo peronista Julio Gómez cumplió con su deber de llamar al cónclave en su rol de presidente suplente. Lo hizo apenas supo que Nanclares ya no volvería a la Corte como ministro tras haber dimitido definitivamente este lunes 29, lo que allanó el juramento de Teresa Day.

Quien sea elegido deberá ejercer hasta noviembre de 2021 y presidirá la Sala Administrativa, con poder para decidir sobre los recursos humanos y financieros de la Justicia.

El acto previsto para este viernes también implica la designación de autoridades y miembros de las Salas I y II de la Corte, que atienden los asuntos civiles, comerciales y penales.

Este proceso de normalización sucede en medio de una tremenda puja de poder entre radicales y peronistas de la Corte, panorama que se agravó con la postulación, la aprobación en el Senado, el juramento y la asunción de Teresa Day como sucesora de Nanclares.

Nanclares había sido reelecto titular de la Corte en noviembre de 2019 con mandato hasta noviembre de 2021, pero su salida dejó acéfalo a este poder público. Y más aún: dejó empatada en 3 la disputa política entre radicales y peronistas en caso de votación de alguna cuestión sensible y afín a las cuestiones partidarias.

Hoy, aunque cuestionada por el peronismo desde el primer minuto y ya ubicada en el sillón que dejó Nanclares, Teresa Day (49) le permite a la UCR romper esa paridad y le garantiza el 4 a 3 indispensable no solo para conducir la Suprema Corte, sino para recuperar el control del máximo tribunal que el radicalismo admite haber perdido hace años.

¿Hace años? Sí, porque ni siquiera la victoria de Nanclares de hace siete meses le dio certeza alguna de control. Todo lo contrario. El radicalismo padeció la victoria de Nanclares porque dejó sin efecto una estrategia era bien distinta: que el presidente hasta 2021 fuera José Valerio.

Está cantado que la UCR cuenta con la mayoría para asumir la presidencia de la Corte. Pero, ¿quién será el elegido?

¿Será Jorge Llorente, quien ha vuelto desde el confinamiento en San Rafael para participar del cónclave y es el último sobreviviente de la Corte de 1987 de Felipe Llaver? ¿Aceptará el sanrafaelino, al filo de los 79 años, hacerse cargo de la Corte que ya presidió en varias oportunidades?

¿Será Teresa Day, a quien Mario Adaro postuló públicamente, recomendación que muchos interpretaron como una fina ironía para ponerla entre la espada y la pared debido a que recién llega al máximo tribunal?

¿Será Dalmiro Garay? ¿O José Valerio?

El espinel del oficialismo es largo y variado. Cada uno tiene lo suyo. A favor y en contra.

¿Habrá acuerdo previo? ¿O se definirá por votación?

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