El sector industrial de la provincia sumó un duro revés tras confirmarse el cierre definitivo de la planta de procesamiento y deshidratación de vegetales de Unilever en Corralitos, Guaymallén. La medida dejó sin su fuente laboral a 60 empleados y puso fin a un establecimiento emblemático con más de 6 décadas de trayectoria en la agroindustria mendocina.
La noticia tomó por sorpresa a los operario y al Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA). Según relató el titular del gremio, Oscar Aciar, las notificaciones se realizaron a primera hora de la mañana para evitar el ingreso del personal a la planta.
Desde la entidad sindical indicaron que la multinacional se comprometió a pagar el 100% de las indemnizaciones legales a los despedidos junto a montos adicionales y un esquema especial para quienes se encuentran próximos a jubilarse.
Los motivos del cierre y el nuevo esquema de Knorr
Inaugurada en 1964 bajo el paraguas de Refinerías de Maíz y administrada por Unilever desde 2005, la planta contaba con tres líneas de producción dedicadas al procesamiento de hortalizas mendocinas para sopas, caldos y purés de la marca Knorr.
A través de un comunicado oficial, la compañía anglo-holandesa atribuyó la determinación a un proceso de reestructuración global en su división de alimentos. Desde la firma explicaron que el consumo de sopas tradicionales atraviesa una marcada estacionalidad invernal y que el mercado demanda productos de rotación permanente durante todo el año, como pastas, risottos y ramen.
Bajo este nuevo esquema, Unilever discontinuará el proceso de deshidratación propia en Mendoza y pasará a abastecerse mediante proveedores externos e importaciones, mientras que la elaboración final continuará concentrada en su planta bonaerense de Pilar. La empresa aclaró que la medida "no afecta la continuidad de sus operaciones en el país ni el desarrollo comercial de la marca Knorr".
Preocupación en el sector agrícola e institucional
El impacto del cierre trasciende las paredes de la fábrica y golpea de lleno al entramado hortícola del Gran Mendoza. Durante décadas, el predio de Corralitos integró una red de trabajo junto a más de 20 fincas de Mendoza y San Juan, además de mantener un convenio histórico con el INTA para la investigación y desarrollo de variedades de cebolla, zanahoria y zapallo.
Analistas y referentes del sector advierten sobre la pérdida de competitividad de la agroindustria local y el viraje hacia la importación de insumos para la elaboración de alimentos de consumo masivo. Por el momento, la firma multinacional no dio precisiones sobre el destino final que tendrán las instalaciones industriales en Guaymallén.
En pocas palabras
- Cierre de planta: 60 operarios fueron despedidos por el cierre de la fábrica de alimentos Unilever en Corralitos.
- Indemnizaciones: la empresa se comprometió a pagar el 100% de las indemnizaciones y montos adicionales.
- Reestructuración global: la multinacional argumenta un cambio en la demanda del mercado y una reestructuración en su división de alimentos.





