A sus plantas rendido un melón

"No te pude atender porque estaba fuera del país, en la Difunta Correa, y ahí no hay señal para el celu". Cosas como esa se podrían escuchar cuando Mendoza se haya convertido en república y estemos en condiciones de darnos dique, algo que con Portezuelo no pudimos.

Al pie de los Andes más altos de Sudamérica y con el Aconcagua como estandarte de nuestro destino de grandeza, un nuevo Estado está presto a salir a la faz de la Tierra.

¿Cómo lo haremos? Unos propondrán la revolución pacífica de Ghandi. Otros, la lucha decidida de los burgueses contra los nobles y la monarquía decadente de Francia. Cualquiera sea la forma habrá que aprender de los errores de los catalanes.

Estarán también los que advertirán de las luchas intestinas que sobrevendrán entre los mendocinos independentistas y los que siempre se considerarán argentinos. No faltarán los despistados que inquerirán: ¿puedo tener las dos nacionalidades? O los politicastros vagonetas que se anotarán para ser parlamentarios del Mercosur a fin de rascarse a cuatro manos la zona inguinal, si es que el Mercosur todavía existe.

Perdón, tengo una duda

Una de las mayores dudas es qué haremos con la Fiesta Nacional de la Vendimia- ¿La convertiremos en Binacional o la renombraremos como Fiesta Independiente de la Vendimia? Lo más probable, creo, es que la nueva república no acepte nunca más Reinas nacionales ni de ningún tipo. Ya no se usan.

Si la capital de la nueva Nación se fija en la ciudad de Mendoza, y ésta pasa a ser una nueva CABA, supongo que el resto de los departamentos se convertirán en provincias. De solo imaginarme que habrá una provincia de Santa Rosa me da cosa.

Guaymallén pasará a ser la provincia más poblada de la República y Marcelino Iglesias su primer gobernador. Para ir al Shopping tendremos que pasar de una provincia a otra. Y si el mismo días vas a Palmares podremos decir: vengo molido anduve por tres o cuatro Estados en una tarde.

Los sanrafaelinos: un tema

Ojo con los sanrafaelinos. Ellos siempre se han creído diferentes y se han sentido menoscabados por el Norte mendocino, donde se toman las decisiones. No vaya a ser que apenas comenzada la república de Mendoza quieran salir a ser otra vez independientes. Ellos, que tienen ese bichito separatista picándoles desde hace rato, como Palmira de San Martín, podrían presentar una fórmula cantada para la gobernación: Félix-Félix.

Malargüe, como nueva provincia, podría darse su propia ley minera y hacerse rica, pero rica en serio. Y estaría bien porque bastante que la han jodido ambientalistas y políticos.

¿Y en el Uco? Habrá que hablar con los agrandados de La Consulta, no vaya a ser que se quieran separar de San Carlos e intenten hacerse su nuevo Estado. El tema es qué hacemos en Tunuyán con la Fiesta Nacional de la Tonada. Propongo Fiesta Republicana de la Tonada y que en la primera edición no se acepten artistas porteños. Ah, y que la zona top de Vista Flores sea convertida en un free shop.

Ah, putear a los porteños

Será hermoso ir a Chile y sentir que ya no hablan mal de nosotros cuando putean a los argentinos. Es más, nos sumaremos a esas diatribas.

Otro punto que demuestra que las cosas no serán tan fáciles como se cree es que si rompemos con la Argentina, esos turros no nos querrán pagar lo que nos deben por habernos fregado con tantos años de promoción industrial en las provincias vecinas. El Estado Argentino kirchnerista se comprometió a abonarnos esa plata en una obra monumental: Portezuelo del Viento. Y nos defecaron tupido.

Por supuesto, ya hay que soportar a los contrarrevolucionarios de cartón. Qué cómo se nos ocurre esto en plena cuarentena. Que los mendocinos siempre fuimos engreídos. Que el mendocinismo fue separatismo encubierto.

La contra infiel

No hay que decaer ante los infieles que acusan a los nuevos republicanos de estar fuera de la historia, de proponer una locura, de que se creen que están en Milán o en la rambla barcelonesa, de que hace 200 años que somos un Estado autónomo, con provincias sostenidas por un régimen federal de gobierno, de que tenemos una historia común portentosa de la cual Mendoza es parte indisoluble. "Es imposible pensar a Mendoza fuera de la Argentina", machacan.

Esos contestatarios son los que te chucean diciendo: por qué no nos hacemos valer como estado federal, peleemos todo lo que tengamos que pelear pero desde nuestra historia, como Córdoba, como Santa Fe, nosotros tenemos esa personalidad, plantémonos con nuestras verdades y transformémolas en razones en todo el país. Peleemos para tener, como dijo alguien, una élite política que esté a la altura de los nuevos tiempos.

Los revolucionarios separatistas les responden: No, no. Sigamos hacia el mendobrexit. Al principio todo será zozobra. Los frutos se verán después, quizás cuando nazcan nuestros choznos. Como país soberano habrá que ir al Tribunal Internacional de La Haya y a la Organización Mundial de Comercio.

Y para cerrar revuelven la herida al citar cierta frase de un ex padre de la patria: seamos libres, que lo demás no importa.

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