El peronista Sergio Massa, quien a veces suele demorarse en meandros conceptuales, sorprendió ayer al amigarse con la claridad interpretativa.
"Argentina necesita un candidato que le gane a Macri en la segunda vuelta", dijo sin vueltas, como quien pone al descubierto la verdad de la milanesa.
Pero está buena la definición. Primero, porque se entiende muy bien.
Y segundo porque está dirigida -entre otros- a ese "jardín de senderos que se bifurcan" que es hoy el movimiento que Juan Domingo Perón creó, que Evita sublimó, que Isabelita degradó, que Menem liberalizó, y que los kirchner bolivarianizaron.
El denominado "peronismo razonable", al que otros más hirientes lo denoniman "peronismo civilizado", no logra consolidar un candidato.
Todos esos elementos (los Urtubey, los Pichetto, los Schiaretti, los Massa, los Lavagna y varios etcéteras) no hallan el elemento para aglutinar esa masa. Cualquier vecina sabe que para aglutinar no hay nada como el huevo. Pero claro, hay que tener a mano ese elemento esencial de la cocina
Tu también, Felipe
Alguno de esos peronistas, cansados de equivocarse, como el bonaerense Felipe Solá, ya decidieron dar un volantazo e irse con Cristina pese a que que en su momento la cuestionaron con teatralizado énfasis.
El bueno de Felipe no perdió tiempo y ya se autopostuló: quiere ser nada menos que vicepresidente en una fórmula con Cristina.
Uno de los males de la política argentina es ignorar que en este país políticamente volcánico pueden pasar muchas cosas de aquí a noviembre. Ese será el mes de la segunda vuelta para la que el zorro de Massa está reclamando el hombre providencial que le pueda ganar a Macri.
Al decir eso, Massa lo que está haciendo es llamar a la coherencia post kirchnerista, pero por elevación también está sugiriendo: muchachos no le demos más vueltas, ese hombre soy yo.
¿Se puede?
Más allá de esos devaneos peronistas, la pregunta es si luego de un año 2018 pletórico de ajustes, de devaluación, de subas de tarifas y de caída del empleo, puede el gobierno de Macri estar en condiciones de tener chances de reelección.
Increiblemente, y según dicen muchos de los sabiohondos que auscultan la política y los mercados, la respuesta es que sí, que es posible.
Recuerdan, por ejemplo, que en 1995 con la economía en descenso, Carlos Menem ganó la reelección presidencial. En ese entonces, el "voto cuota", la muerte de carlitos Junior y la convertibilidad tuvieron un rol importante en ese resultado.
Esta vez sólo hay evanescentes promesas de un futuro más apacible (inflación en baja, dólar adormilado, lenta recuperación desde el segundo semestre) pero también juega su rol la corrupción kirchnerista que destaparon "los cuadernos" y el tétrico ejemplo de lo que está pasando en Venezuela, otrora socio privilegiado de Cristina y Néstor.
La bendita imagen
Los inversores también le asignan ahora una mayor probabilidad a que Macri sea reelecto. Aseguran que por cada mes de estabilidad en el tipo de cambio, crece entre un punto y dos la imagen presidencial.
Están también los que evalúan que en estos casi 4 años de Cambiemos ha bajado la crispación política, el ataque continuo a la prensa, los cepos cambiarios, las insoportables cadenas de radio y TV de Cristina, la verba incendiaria contra los buitres extranjeros, la utilización ladina de los derechos humanos, los acríticos reconocimientos a los años ´70, el dispendio de los fondos públicos en el armado de multimedios sostenidos desde el Estado para hacer propaganda, el alineamiento con países autoritarios como Rusia, Turquía. Irán, Venezuela, o Nicaragua, entre otras delicias.
También se ha evaluado que este "gobierno de ricos" no solo ha mantenido sino que ha elevado el presupuesto para gasto social, es decir la famosa red con la que el peronismo salvaba de la indigencia a muchos argentinos.
De culto
Cuando ayer le preguntaron a Massa si había que excluir a Cristina de una alianza peronista para derrotar a Macri en el balotaje presidencial, el tigrense eludió la respuesta.
La razón es muy clara: Massa está en una operativo reservado de seducción para tratar de convencer a los votantes de Cristina. La visión de Massa es que insistir con Ella es sostener "una candidatura de culto".
"Con ella hace 9 años que no hablo", aclaró quien fuera su jefe de gabinete entre julio de 2008 e igual mes de 2009.
Hace una semana otro ex jefe de Gabinete kirchnerista, Alberto Fernández, había dicho "Cristina y Massa tienen la misma visión de lo que hay que hacer".


