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Los "pelotaris" de la cuarentena

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Agradezcamos. A los que se pasaron por allá las advertencias. A los rebeldes al cuete. A los que defecaron sobre los pedidos de los infectólogos. A los que usaron el tapabocas en la pera.

Gracias demos a los más audaces que llevaron el barbijo en el cuello o en el codo presumiendo de "¿vieron que yo hago lo que se me canta?", como si fueran esos niños audaces que están aprendiendo a andar en bici y nos gritan "mirá, sin manos" antes de atropellar a un viejo que da vuelta la esquina.

Mostremos gratitud a esos trotadores y corredores que no le hicieron ningún honor a sus colegas responsables. Hablo de esos y esas que pasaban a nuestro lado en el Parque San Martín a cara totalmente destapada y lanzando gotitas de saliva de sus bocas pero con una mirada desafiante con la que parecían decirnos: "decime algo y te mando a la puta madre que te parió".

Rebeldía unisex

Y, cómo no agradecer a las damas y caballeros que hicieron fiestas y juntadas durante todos estos meses de cuarentena, sin barbijos, sin distanciamiento social, sin prevenciones de ningún tipo.

En particular retribuyamos a esos funcionarios, sobre todo de los municipios del interior de la provincia, que animaron recordados saraos de los que dieron cuenta videos filmados en varios casos por ellos mismos y que llegaron al top ten de los más vistos en el país.

Pero también rescatemos a los fiesteros de todas las clases sociales que participaron de cumpleaños o juntadas concretadas en quinchos, en casas particulares, en grandes garages, en salones comunitarios, en galpones, o donde pintara.

Ídolo municipal

Cómo olvidarnos del Gordo Maxi, el nunca bien ponderado infectado número 98, factotum de una crazy part y que duró dos días y en la que se bebía del mismo pico. Sin proponérselo, el Gordo llevó el nombre de Maipú a conocimiento de todo el país y de varios puntos del exterior.

Cómo desconocer lo aportado por motoqueros y enduristas renegados en Agua de las Avispas y otros sitios del piedemonte donde las juntadas prohibidas se venían repitiendo a tal punto que dieron lugar a una redada policial memorable.

Sobre este caso, y debido a las las tramoyas que hicieron muchos participantes al ser descubiertos, y que incluyeron escapes a campo traviesa y destrozos de alambrados, además de desapariciones cinematográficas de los vehículos, debería hacerse una película de acción.

Cómo no retribuir a esta gente osada que no duda en filmar y hacer audios sobre este suceso. Baste señalar que en una de esas grabaciones de voz, uno de ellos, excitado, cuenta los pormenores de la huida y asegura que todo fue "una pija", terminó que usa para definir cosas malas y situaciones buenas, con lo que "una pija" se ha ganado el premio de "gran comodín" verbal.

Ustedes lo hicieron posible

A todos estos personajes aquí citados, en mayor o menor medida, les debemos "agradecer" su anti-aporte para que Mendoza haya sido "galardonada" como una de las provincias donde ya hay circulación comunitaria de Covid 19.

Un antipremio logrado pese a todos los recaudos que se tomaron desde el Gobierno, pero de manera fundamental por todo lo bueno que hicieron la mayoría de los otros mendocinos, los que se negaron a ser "pelotaris", en estos 124 días de cuarentena.

Posdata: Un pelotari es un jugador de pelota a paleta o paleta vasca. Cuando yo era chico y me mandaba algún pepe, me decían: "no seas pelotari". Era una forma cariñosa de decirme pelotudo.

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